Capítulo 8
Sabrina
– se ve que se la paso muy bien con Aaron – pregunta el señor Entrecanales.
– Si, me cayó bien, es muy agradable –
A diferencia de ti, le apesto mentalmente
– pues yo no diría lo mismo –
Por favor Iker a ti te cae mal todo el puñetero mundo. Sigo gritándole mentalmente
– Pues a mí me agrada – me encojo de hombros
– bien si usted lo dice, está bien.
– Por cierto, necesito que me dé la factura del vestido y los zapatos quiero pagárselos – le pagare su vestido.
El carro paro de golpe. Gracias a Dios tengo el cinturón puesto. Si no hubiera salido disparada del asiento
– Pero bueno y a usted que le pasa – le grito mientras me reviso a ver si estoy completa, como se me haya roto un hueso le rompo diez a él
– no, ¡¿Qué le pasa a usted?! – me grita de igual forma. Vaya ahora me grita. También me paga por eso – ni con cinco años de trabajo me paga ese vestido y esos zapatos, así que deje de querer ser la chica buena. Que no acepta regalos caros porque daña el buen concepto que tiene de ella misma diciendo “eso no estaría bien y no debería aceptarlo “–
Ay Dios juro que esta vez sí voy a matarlo
– la que tiene que preguntar, que le pasa a usted, soy yo, porque la verdad no lo entiendo. Cree que porque tiene dinero o porque tuvo la suerte de nacer en unas mejores familias de España puede andar por ahí, Gritando y humillando A las personas. Con sus lujos y cosas extravagantes. Echándoles en cara que ni con cinco años de trabajo podrían pagarlo. Porque créame. Dudo mucho que con su fortuna y sus cosas caras pueda. Comprar amor real. O la verdadera felicidad. O quizás evitar la muerte. O ser al menos un poco más educado y menos un patán engreído pretencioso y orgulloso de mierda, es usted la persona más despreciable que he conocido en mi vida ¿Cómo puede ser tan cruel? Es que acaso no ve que eso lo que hace es alejarlo de todo y de todos –
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– yo no quería ofenderla. Solo es mi forma de pedir disculpa por mi comportamiento.
– Valla forma de pedir disculpa. El dinero no lo arregla todo ¿Qué pasa si me ofende otra vez? Que hará para disculparse. Regalarme una fortuna o un hotel, La mejor forma de disculparse es cambiando su forma de ser. Su orgullosa y prepotente actitud piense en eso. A la hora de disculparse. Al menos conmigo –
Me miro como si le hubiera ofendido. O le hubiera dicho una cosa de otro mundo. Solo dije la verdad. Mi verdad. La verdad que alguno a querido decirle alguna vez y se la aguanta por ser él quien es.
Iker.
Ella tiene razón. Mi dinero no pudo detener lo que me ha pasado O lo que le he hecho a los demás y a ella.
Yo y mi estúpida forma de ser acabaron con. Ella, Y con muchas personas más. Nunca nadie me había hablado como así, nadie me había dicho esa verdad que tanto necesitaba escuchar.
Cuando llegamos a la puerta del apartamento veo que pone la mano en su espalda diciendo.
– me voy a arrepentir de lo que voy a hacer toda mi vida, Me voy arrepentir, pero no llevare algo que me recuerde. Lo horrible que fue esta noche y su pésima actitud –
Se quitó el vestido. Y se tapó con las manos. No lleva sujetador. Solo unas bragas de encaje color piel le di una vista rápida. También se quitó los zapatos.
– tapase los ojos. Ni se le ocurra ver. Es mi primera vez desnuda delante de otra persona y nunca pensé que fuera así. Y me voy a odiar siempre por esto, pero sí, mi dignidad no me permite aceptar regalos de gente que no se merece que yo los acepte. Y ni se le ocurra ver hasta que esté dentro de la casa, buenas noches señor.
Me tape los ojos a toda prisa. Y no quite la mano de mis ojos. Hasta que escuche la puerta cerrarse.
No vi nada tenía miedo de que me lanzara un tacón en el ojo. Pero ella. Es impresionante. El carácter de esa mujer es decidido. Y valla que muy decidida cuando abrí los ojos quería tocar la puerta, pero no me arriesgue.
Sí otra mujer hubiera hecho no me hubiera importado en mirarla y de hecho la hubiera tomado y pegado a la pared. La hubiera follado. Y le hubiera enseñado quien manda.
Pero la señorita Sabrina era diferente, no es de esas mujeres. Ella no es como las otras. Es de las que hay que amarlas y tratarlas con cuidado, como a reinas, Sin que quede un espacio de su cuerpo sin explorar, Sin haber besado y acariciado.
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Sabrina
– Por Dios Sabrina así de bien te fue con mi primo. Hasta sin ropa te dejo ¿Que le paso a mi amiga? Porque estoy segura que esta no es – me dijo Beca con una sonrisa pícara y triunfante es su cara
Entonces sin más ni menos comencé a llorar como una niña. Estoy destrozada. Creí que le caía bien. Incluso trate de ser amable con él. Pero es imposible es un cretino y un idiota. Maldito troglodita
– no pasó nada Beca. Me quite el vestido y los zapatos en la entrada del apartamento. Y se los entregue. Me pelee con tu primo porque ya no lo soporto y tampoco soporte llevar algo que me haya dado el – me tire hacia ella y la abrace
– Voy a matar a ese gran hijo de perra – me dice mientras acaricia mi espalda desnuda – qué es lo que se cree. No sabe lo difícil que te es encajar con la gente no sabe por lo que has pasado ¡maldición! – Exclama – ¿qué es lo que le pasa? ven vamos a que te vistas y ya deja de llorar por ese patán
– No estoy llorando por el…. estoy llorando por mí y mi patética forma de llorar por lo que él hace y como lo hace. Es eso lo que me hace llorar –
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Beca me dejo en mi cuarto y mientras yo lloraba la escuchaba gritar por teléfono a alguien. Iker. Me imagino
– Me importan un comino tus excusas, no las conoces ni un poquito y no sabes lo qué le pasó, mucho menos cuánto le cuesta lidiar con la gente y empatizar ¿Por qué crees qué yo soy su única amiga? –
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– bueno espero que te quede claro, Iker, que no quiero romperte la cara si la haces llorar de nuevo –
Colgó la llamada y entro al cuarto y se metió conmigo en la cama
– voy a dormir contigo, ya le dejé claro al hijo de perra de mi primo que si te hace llorar otra vez lo mato
– si escuche ¿qué haría yo sin ti Beca? – dije dándole espacio en la cama y muerta en llanto
– posiblemente ese idiota te hubiera hecho algo más. Y ya deja de llorar
– Te quiero Beca – y así me quede dormida.
Me despierto. Con la alarma. Beca como siempre sigue dormida. Pareciera que la que hubiera llorado casi toda la noche Fue ella. Está totalmente rendida. Ella entra hoy tarde a la universidad. Salgo a la cocina. Veo mi horario que está pegado en la nevera. Y me doy cuenta. Que hoy no tengo clases.
– perfecto todo el día con el señor Iker –
Tomo un café con leche y me prepare un sándwich y organizo mi día
Primero voy arreglarme. No puedo presentarme con esta cara. No voy a darle el gusto de verme así. Además, él no me vio llorar Beca le dijo, pero él no me vio.
Segundo me voy a ir temprano para aprovechar y pasar a comprar unos cuadros para mi oficina. Imprimir unas fotos de mi familia. De Beca y yo juntas y unas de mi hogar Comprar unos marcos para ponerlas. Y unas flores. NO SE ME PUEDEN OLVIDAR LAS FLORES.
Me doy una ducha. Y cuando salgo. Beca ya está despierta.
– ¿todo bien? – pregunta con una gran taza de café en su mano
Asiento sin decir nada más. La verdad es que me siento bien. Pero no tengo ganas de hablar. Todavía me siento Patética, De verdad creí Que siendo amable con él y entablando una conversación, Podría mejorar nuestra relación. Claro laboral.
camino hasta mi cuarto. Tomo un rosa pálido ceñido al cuerpo, un sujetador n***o al igual que mis bragas, unas sandalias de tacón de guja negras, con correas que se sujetan en mis tobillos, mi faja. El vestido es ceñido, Lo que menos quiero es mi barriga asomándose a saludar. me rice el cabello y me maquillo poco. Como todos los días. Tomo un bolso n***o. y coloco todo lo que necesito. me pongo perfume y mi abrigo de botones n***o.
– vaya no es muy elegante – dice Beca. Mientras se mete a la boca una dona
– no, está perfecto – dije dándole un beso y un abrazo de despedida.
De camino al trabajo. Compro todas las cosas. Por suerte me dio tiempo. y cuando llegue al trabajo. Pedí que Iker todavía no hubiera llegado. Llego a la oficina pido a la secretaria las citas y pautas. y no me dijo si Iker había o no llegado entro y no hay nadie.
– mierda las flores – se me olvidaron las flores. Era lo más importante.
Entro a mi oficina y dejo las cosas en un pequeño sillón. Que hay junto al perchero cuelgo mi abrigo. y dejo mi bolso en uno de los estantes. Yo no había notado nada estaba concentrada en dejar todo listo antes de que llegara mi jefe. me doy vuelta y esta. El. Con un gran ramo de azucenas Al verlo casi me da un infarto del susto
– por Dios señor no le enseñaron a anunciarse o que la privacidad existe o no déjeme contestar por usted. Obviamente. No – le digo. Mientras me pongo la mano en el pecho. Para calmar el susto.
– sí. Si me enseñaron señorita. Solo que quería sorprenderla. Le dije a mi secretaria que no le dijera nada sobre si había llegado
– valla que me sorprendió… y usted hablando con la secretaria me sorprende más pero bueno al punto que quiere
– hablar ¿podemos? – me pregunta. Mientras me mira directamente a los ojos. Sus ojos son velantes e intensos. Y la forma en que me mira. Me pone nerviosa.
– ¡mas! no le bastó anoche –
– Lo de anoche no fue hablar Sabrina – su manera de pronunciar mi nombre. Es toda una obra de arte. Jamás me había llamado así
– bien… con que ahora nos llamamos por nuestros nombres de pila pues bien Iker ¿de quieres hablar? – le digo con tanta osadía que hasta yo misma me sorprendo. Tratando de disimular. Lo alterada que me pone. Y espero estar haciéndolo bien.
– primero que todo. Te traje esto
– gracias son muy bonita iba a comprar, pero se ha olvidado – son azucenas y amo las flores rosadas – diablos como sabe que amo las flores rosadas – pienso en voz alta.
– por fin hice algo bien – me dice. Como si todo lo que hiciera estuviera mal.
– digamos que si… ahora bien. Hablemos mientras organizó unas coas espero no le moleste– esta vez las reglas las pongo yo. Iker. Será como yo quiera.
– no en lo absoluto, Sabrina…. yo de verdad siento mucho lo de anoche. Lamento como me comporte. Solo que me molesto el idiota de Aaron. Y usted lo completo queriendo pagarme el vestido. Nunca ninguna mujer o mejor dicho nadie me había hablado como usted lo hizo anoche –
Pero. ¿Qué es lo que dice?... le molesto Aaron … Uau. ¿Pero que le molesto? Que haya estado casi toda con Aaron. O qué. Simplemente no haya hecho bien mi trabajo. Como su asistente. Maldita sea. Este hombre me confunde toda
– yo lamento haberle gritado… y haberme quitado la ropa, pero me sentía indignada por su forma de ser. Y estaba muy molesta de verdad lo siento –
Sinceridad ante todo Sabrina… sinceridad
– No, yo la entiendo – dice dedicándome una sonrisa alentadora. Por lo colorada que me pongo al recordar lo que hice anoche.
– nadie en la vida le había hablado así y mucho menos una mujer es porque son de esas que con un abrigo caro. Puede usted silenciarlas. Y como a títeres manejarlas – le decía mientras colocaba las fotos en los marcos
– puede que tenga razón nunca antes había llevado a una mujer a un evento
– Si el señor Aaron me dijo – mierda Sabrina. Ya cállate la boca. Porque nombre a Aaron. Por lo visto a Iker no le cae muy bien.
– sí muy atento Aaron – me dice. Y noto en su voz una pisca de repudio y fastidio al pronunciar su nombre – ahora bien, que son esas fotos –
¿Me está preguntando por mis fotos?… no creí que pudiera interesarles. O simplemente está cambiando de tema. Ante mi imprudencia al nombrar a Aaron.
– son mi familia. Mi casa. Mi país. Y Beca y yo. Sentí que le faltaba algo mío a este lugar. espero no le moleste –
Le digo con algo de melancolía. Los extraños a todos. Y en especial a mi padre.
– No, está bien – dice moviendo las manos. Para me no me preocupe
– muchas gracias por las flores son mis favoritas –
– Puedo preguntarle algo – me dice más serio
– si –
Frunce en entrecejo. Cuando está molesto. O concentrado. Pero no sé cómo está ahora. Si molesto… o simplemente se está concentrando en la pregunta que va a hacerme.
– ¿Por qué mi prima me dijo que apenas podía empatizar con la gente? – me dice como si no lo pudiera entender
– ejem… bien no es un tema del que guste hablar tal vez más adelante pueda responder eso
– está bien. Si no quiere hablarlo conmigo entenderé – dice tajantemente. Parece molesto.
– no es que, no quiero hablarlo con usted. De hecho, no quiero hablarlo con nadie – entiendo. Hay cosas que no podemos contar o simplemente queremos guardarlas para nosotros… mejor hábleme de usted quiero. Saber cómo termino aquí. Al otro lado del mundo –
¿Quiere saber de mi vida? Esto sí que es perturbador. ¿Pero qué quiere que le cuente?
– no fue fácil… siempre quise ser Administradora. Me esforcé mucho. Cuando terminé el colegio. Hice varios cursos como francés e inglés. Hasta que cumplí 20 y decidí enviar la solicitud a la universidad. Beca influyo mucho. Me apoyo. Me ayudo a convencer a mis padres. Y bueno aquí estoy – rápido. Preciso y no muy explicito
– bien hábleme de su familia –
¿Qué? Ahora de mi familia….
– tengo dos hermanos, isidro y María clara. A otra también mayor que yo. Isadora. Mis padres somos muy unidos. Y los extraño más que a nada… y usted hábleme de usted – quiero también saber cosas de él.
– pues bien, yo no siempre supe que quería ser abogado, después de terminar la escuela lo decidí y a mi familia ya la conoce. Ahora cuénteme que le gusta hacer –
Suelto un bufido. No soy la reina de los pasatiempos.
– qué es esto un interrogatorio. O algún tipo de inquisición a la que estoy siendo sometido–
Esta acaso entrevistándome. Para saber si puedo o no seguir con el trabajo… porque si es así. Tengo que hacerlo bien no quiero correr el riesgo a no cubrir sus altas expectativas
– Perdón no quería ser importuno – se disculpa.
– ¡no! está bien solo jugaba, me gusta mirar el sol esconderse, comer fresas en todas las formas posibles, también amo el chocolate y soy alérgica al maní y bailar, aunque nunca lo había hecho acompañada hasta hace poco – digo acordándome de nuestro baile en la sala de mi departamento y me ruborizo un poco – bien creo que eso es todo y usted que le gusta hacer
– mirar el crepúsculo es la cosa más hermosa del mundo A mí me gusta el futbol. Viajar. Leer me encanta. Y bailar porque no – dice sonriéndome. Al parecer también recuerda nuestro baile
– también amo leer. Puedo preguntar algo
– si adelante
– pues… ¿Por qué? no toma
– al igual que usted es algo de lo que no quiero hablar
– Tiene que ver con ella ¿verdad? a la que siempre nombra cuando dice que no quiere hacerme sufrir – QUE ENTROMETIDA SABRINA. EL NO TE HA ATOSIGADO CUANDO DIJISTE QUE NO QUERIAS HABLARLO. Me grita mi mente.
– la verdad yo… no hablo de eso. Discúlpeme –dice nuevamente serio.
– no se preocupe, está bien – le digo tratando de arreglar. Mi gran imprudencia. Al preguntarle eso.
Sin siquiera notarlo. Hablamos tanto. De todo. Resulta ser que mi feje. No es un completo idiota. Puede que a veces sí.
– ¡por Dios señor! miré la hora. Por suerte no tenía citas. Hoy solo un par de llamadas
– ¿señor? creí que ya era Iker, pero está bien. Por algo soy el dueño. Puedo llegar tarde ¿Quiere almorzar? –
Esto es impresionante. Él me está invitando a almorzar. ¿Qué rayos le paso a este hombre?
– no. yo compre mi almuerzo esta mañana. La verdad es que no quería toparme con usted. Así que mi plan era no salir de esta oficina hasta la hora de salida – le digo un poco apenada.
– pues ese ya no es el plan, ahora estoy yo aquí, haremos algo mejor, tome su abrigo y venga conmigo –
Miro su mano y luego lo miro a la cara, me sonríe ¿Se quedará conmigo todo el día?
– un ligero cambio de planes – le digo alzando las cejas. Y soltando un bufido en forma de rendición.
Iker saco su celular y sale de mi oficina, lo escucho hablar, pero no logro entender nada de los que dice
– ¿nos vamos? – me pregunta
– claro que si – asiento dudosa y salimos juntos. Hasta el estacionamiento
No tengo idea de a donde vamos, pero me disfruto el paseo, siento al señor Entrecanales mirarme de reojo en ocasiones, pero me hago la que no se da cuenta
– hemos llegado – miro el hermoso e imponente rascacielos, frente a mi
– ¿Es lo que yo creo que es? – digo. Mirándolo emocionada
– serás nuestro primer huésped – me dice antes de salir del auto, lo veo rodearlo y luego abrirme la puerta, tomo su mano y salgo sin poder dejar de mirar aquella inmensidad frente a mis ojos
– es precioso
– ¿te gusta? – parece sorprendido. ¿Yo lo he sorprendido? Uau…
– me encanta –
– te voy a mostrar la mejor parte
– Me estas escuchando señorita Sabrina – dice fingiendo estar ofendido
– perdón, es que estoy realmente sorprendida – sonríe y yo lo acompaño, no suelta mi mano y subimos las hermosas escaleras de mármol blanco que parece que tuvieran oro incrustado, hasta llegar a un gran salón, uno como en esos en los cuentos de hadas – el salón fue idea de mi hermana, está obsesionada con esas cosas de las princesas y los grandes bailes de la era medieval
– pues… Uau – eso es lo único que me sale en estos momentos
– permítame – me dice quitándome el abrigo – vamos a bailar – no sé de dónde, pero hay música puesta, su mano rodea mi cintura y esa versión de Feeling Good de Nina Simone llena todo el lugar, me pierdo en la fabulosa y envelesante mirada del señor Entrecanales. No se que sucede, puede que sea el lugar, la música, el momento el simple hechos de ser el y yo bailando, que mi cuerpo se extrémese completo, cuando acerca su cara la mía y sus labios rosan los míos ya todo deja de tener sentido, espero que me bese, lo ruego muy dentro de mí, pero no lo hace, me mira, sus ojos oscuros y brillantes solo me miran y nada más. Vuelve acercarse, pero me besa en la frente. En fin, la decepción. ***** Al regresar a la oficina, Tome el teléfono y llame a Rosario la secretaria y dije:
Hola Rosario ya está la cita del señor Entrecanales
Si ya está aquí señorita
Pues bien hazla pasar por favor
Está bien señorita
– bien señor su cita le espera
– pues bien, señorita Sabrina logro deshacerse de mi
– Pues eso creo señor Iker –
El resto de la jornada no supe nada de Iker así que a la hora de salida tome mis flores y mi bolsa y Salí ya Iker no estaba en la oficina me despedí de Rosario como siempre y subí al ascensor llegue a la planta de abajo y camine a casa. No tuve problema por mi gran arreglo de rosas solo las miradas de la gente