Capítulo 7

2591 Words
El director general de la DEA y su jefe inmediato, la miró serio mientras le explicaba los acontecimientos recientes, por evidentes motivos omitiría que era esposa de Marcus y como es que este había aceptado cooperar con ellos. El agente Black se cruzó de brazos al ver entrar a Erick a su oficina, Catherine bajó la mirada, hace algunos días que había dejado de contestar sus llamadas y mensajes, no se atrevía a verlo a la cara después de lo que pasó en casa de D'monte, sentía que le había fallado en todos los aspectos posibles. —¿Larsson, estás de acuerdo con lo que hará Shay? —Erick se descolocó mirando a ambos aludidos. —¿Disculpe, de que está hablando? —Shay, ¿No has hablado de esto con tu compañero? —Black se inclinó sobre su asiento y se puso de pie. —Yo... pensé que usted tenía que dar su consentimiento primero para poder hablarlo entre nosotros. —Miró de soslayo a Erick, quien mantenía su mirada incrustada. —No eres nueva, Shay. Sabes como funcionan los protocolos... —Fruncí el ceño. —¡Oh claro! —Erick interrumpió— Está hablando de esa idea. Es genial. Ya lo había hablado con Catherine, pero ella dijo que primero vendría a verlo a usted, ya sabe... —Trabajar con Marcus... —musitó la rubia para que tuviera una idea de que era, de lo que hablaban. —Exacto, trabajar con él para... —Sí, sí. Ya me lo explicó Shay, solo quería saber tu opinión. —Los observó con el ceño fruncido. —Me parece una excelente idea, Catherine se encargó de convencerlo para que cooperara. —Larsson trató de seguir el juego sin saber toda la información completa. —¿Qué tiene planeado? —Ambos se miraron sin saber qué responder. —Mar... D'monte aún no nos ha dicho que tiene planeado hacer, seria cuestión de ponernos a trabajar en ello. —Black asintió de acuerdo. —Quiero un informe a finales de semana con todos los detalles, no quiero que hagan algo sin que yo lo sepa o autorice. Después de todo D'monte sigue siendo un delincuente—. Catherine cerró sus puños, era verdad lo que decía su jefe, sin embargo, no pudo evitar sentir enojo al escucharlo decirle así—. Y si necesitan refuerzos solo pídanlo, no se atrevan hacer arrogantes, saben lo importante que es Serkin para nosotros. —Los aludidos asintieron saliendo de la oficina de su jefe. Erick no quiso decir nada hasta que Catherine fuera la primera en hacerlo y sabía como empezaría. —Perdóname... —¿Por qué? ¿Por no decirme nada de esto? —Señaló a su espalda la oficina de Black—. ¿O por no contestar mis llamadas? —Shay tomó su mano jalándolo al interior de la oficina que ambos compartían. —Por ambas —musitó sincera—. Tengo que decirte algo. —Tenía que ser honesta con él, no creía que una relación con engaños tuviera algún futuro, aunque la verdad fuera dura y vergonzosa. —Te acostaste con tu ex. —Erick lo sospechó después de la visita que le hizo, en cierta forma él le había dicho que no tenía problemas con eso, que hiciera lo necesario para sacarle alguna información, o a su vez quisiera cooperar con ello y lo logró. Catherine boqueó sin saber que decir, lo sabía y se veía tan tranquilo, como si ese hecho no le causara nada en lo absoluto y tenía que reconocer que se sintió un poco decepcionada. Recordó lo furioso y lleno de deseo asesino que estaba Marcus cuando le dijo que Erick era su pareja, la sensación de posesión la hizo elevarse, se sintió deseada, amada e incluso protegida, nada de lo que Larsson le hacía sentir, al menos él le daba estabilidad que era mejor que todo lo anterior ¿Cierto? —Tranquila. —Se acercó a ella y la abrazó dulcemente—. Sé que hiciste tu trabajo, gracias a eso, ahora Marcus está dispuesto a ayudar. ¿No le dijiste la razón del porqué queremos a Luke o si? —Se separó un poco mirando sus ojos. —No, solo le dije que era alguien importante para la DEA. —Erick sonrió conforme. —Tendremos que hablar con él y pensar en un buen plan para que podamos recuperar el USB. —Catherine frunció el ceño. —¿Recuperar? ¿Eso significa que Serkin robo esa información? —Larsson asintió. —No es exactamente lo que quise decir, fue solo una expresión. —Rio—. Como te dije antes, a pesar de todo, ellos siguen siendo delincuentes, sin principios y valores que a la primera oportunidad que tengan te van a traicionar, así como lo hizo D’monte contigo. Serkin debió robar esa información en otra parte y la DEA de alguna forma se enteró. —Catherine no dijo nada al respecto. Era extraño que se sintiera un poco molesta al escuchar como se estaba refiriendo a Marcus. Él no era alguien sin valores ni principios, lo conocía... Paró sus pensamientos, creyó conocerlo y no le había ido muy bien al hacerlo, tal vez Erick tenía un poco de razón después de todo. . . . ⚜ . . . No quería volver a pisar esa casa jamás, pero las circunstancias la obligaron hacerlo. Erick parecía tranquilo, observando la majestuosa arquitectura del lugar. Dong no pudo esconder su sorpresa cuando los recibió en la entrada principal, bajando la mirada hasta sus manos entrelazadas. —Disculpe señora Shay, pero el Señor... —Miren a quien tenemos aquí, al policía inútil y a su niñera —La voz de Marcus retumbó severa por toda la sala, él bajaba las escaleras vestido con un traje de etiqueta, iba de salida. Estaba escéptico con su tono irónico al verlos ahí—. ¿Teníamos una cita y la olvidé? —Alzó una ceja, curioso al percatarse del mismo detalle que Dong al llegar hacia ellos. Su mandíbula se tensó y observó serio a la rubia, solo a ella. Le había prometido no tocar al idiota de Larsson, pero no sabía hasta que grado iba a poder cumplir su palabra cuando se presentó así en su propia casa. —No. —Se soltó de la mano de su novio. Sabía que ese simple gesto hacía más difícil el intercambio de palabras—. Venimos para hablar de lo que acordamos hace unos días. —Está bien, Dong. Yo los atenderé, dile que no tardo por favor. —Catherine frunció el ceño cuando escuchó que alguien lo esperaba, sin embargo, se convenció a sí misma de que no era su asunto. —Marcus, necesitamos que... —¿Hablas del día en que follamos para que me convencieras de esto? —exclamó como si nada. Catherine soltó un bufido. Erick río bajito y soltó una mueca, disgustado. Dio un paso hacia él y lo señaló con el dedo. —Espero lo hayas disfrutado... —No te imaginas cuanto... —dijo soberbio—. Pero mejor pregúntale a Catherine cuanto lo disfrutó ella. —Soltó una sonrisa triunfante. —Esta será la última vez que la toques. —Marcus hizo lo mismo que él y dio un paso adelante endureciendo su semblante. —Catherine sigue siendo mi esposa, maldito bastardo... —Pero ahora ella es mía... —Las voces se hicieron más intensas. —¡Basta! —Catherine tuvo que intervenir, sabía que esta idea no era buena, pero tenía que tratar—. Basta los dos. Se supone que todos buscamos un bien común, necesitamos concentrarnos en Serkin y no en pelear entre nosotros. —Escuchó como Erick chasqueo la lengua y regresó a su lugar, sin embargo, Marcus seguía renuente mirándolo con ojos asesinos. —Marcus... —¿Qué les hace creer que los ayudaré? —Estaba tan furioso. —Me lo prometiste. —Catherine dijo expectante. —Te lo dije, los tipos como el solo esperan el momento adecuado para traicionarte... —No es así, ¿Verdad? —Shay no quitó la mirada de su rostro, D'monte flaqueo por un momento al tenerla tan cerca y suplicante. —Ahora no puedo hablar con ustedes. —Resopló cansino—. Tengo un compromiso y... —Marcus... estoy aburrida ¿Nos podemos ir ya? —La presencia de una mujer rubia vestida con un elegante vestido sorprendió a los aludidos recién llegados, mientras está bajaba las escaleras con una elegancia casi natural. Catherine cambió su expresión totalmente confusa y recelosa, preguntándose que significaba esto o mejor dicho quien era esa mujer. Marcus no había planeado este encuentro, pero al menos aprovecharía la oportunidad, sonrió ladino al ver a la rubia con su rostro encrucijado, era evidente que no le agradaba nada lo que veía, así que abrazó a la chica por la cintura y la pegó a su cuerpo. —Pronto nos iremos, solo deja que me despida de mis amigos y podré ser tuyo totalmente —musitó sobre su oreja lo bastante alto para que Catherine pudiera oírlo. La chica sonrió al sentir cosquillas sobre su piel y asintió. —Te espero en el auto, no tardes. —Soltó un puchero antes de darle un beso rápido en los labios. Shay alzó una ceja y observó con desaliento como la mujer se alejaba, meneando sus caderas de forma pausada. —Como pueden ver tengo algo más importante que hablar con ustedes, así que, porque no llaman a mi secretaria y agendan una cita. —Sin decir nada y con el ego por los cielos caminó rumbo a su auto donde la hermosa rubia esperaba por él. —Lo manejaste muy bien. —musitó Marcus al encender el auto. —Supuse que querías darle celos a la chica, solo actúe un poco. ¿Quién es? Es hermosa. —Rio satisfecha por su actuación. —Es verdad, es hermosa. —Se quedó por unos segundos contemplándola por el cristal polarizado y luego sacudió su cabeza despabilándose—. El beso fue un plus, te mereces un regalo. —Miró a Janet de soslayo y ella sonrió notando lo tonto que estaba su amigo por esa rubia. —Veremos que puedes dar Marcus D'monte... —El azabache miró por última vez a su esposa, no trataba de lastimarla solo quería que se diera cuenta de que aún lo amaba como él lo hacía con ella y que merecían otra oportunidad, esperaba que la pequeña improvisación hubiera servido para algo. Cuando Catherine regresó la mirada hacia Erick trató de esconder su molestia y sus malditos celos, pero le fue imposible. Fue tanto que incluso ella fue consiente de eso, prefirió pasar ese hecho por alto y seguir con el trabajo, no necesitaba distracciones de ese tipo en ese momento, los dramas los dejaría para después. Ambos subieron al auto en silencio y Erick empezó a conducir. —¿Quieres hablar de algo al respecto? —La rubia estaba tan inerte en sus pensamientos y sentimientos que no se dio cuenta cuando su novio habló a su lado, Erick carraspeo su garganta y trató de nuevo—. ¿Por qué lo dejaste en primer lugar? Catherine se despabiló y lo miró interrogante. ¿A que venía su pregunta? Cuando vio su rostro encrucijado lo entendió, no había podido disimular sus emociones. —Él es mi pasado, es el padre de mis hijos, pero no me interesa más... —Pareciera como si trataras de convencerte a ti misma de lo que dices. —Sus palabras sonaron rudas. —Erick... —No respondiste mi pregunta. ¿Por qué decidiste terminar con él? —preguntó de nuevo sin desviar la mirada del camino. —Eso no importa. —Se escudó. —Pensé que no teníamos secretos. —Catherine bufó. —No es ningún secreto, solo no me gusta hablar de eso... —Te engañó con alguien. —Erick soltó mirándola de soslayo. Shay desvió la mirada hacia la ventanilla y se quedó callada, esa era su respuesta—. Que hijo de puta, lo hizo. ¿Y aun así crees que va a ayudarnos con Serkin? —Se trata del asesino de su hijo, lo quiere muerto, es lógico que le cueste trabajo hacer esto a nuestra manera, pero trato de creer en él... —Erick se mofó irónico. —Crees en él por qué aún lo amas... —¡No! —Lo sé Catherine, tal vez tú te mientas, pero a mí no me engañas. Él también te sigue amando, solo me basta con ver como te ve y defiende su título como tu esposo —aceleró más rápido. —¿Si estás tan convencido de eso, porque no te importó que me haya acostado con él? —Lo miró confundida. Había veces donde no comprendía lo que hacía y esta era una de ellas. —Era trabajo, porque pensé que no te importaba más, pero después de esto no lo pienso así. —Ladeó la cabeza y apretó el volante. —Erick por favor, sé razonable, yo jamás podría perdonarlo y mucho menos olvidar lo que me hizo. Marcus no me interesa —dijo irrefutable. —Demuéstramelo —le pidió. —¿Cómo?... —Diles a tus hijos que soy tu novio y vivamos juntos. —Para Catherine eso era demasiado que procesar. No estaba lista, no quería lastimar los sentimientos de Larsson, pero no podía hacer eso para demostrarle algo. —Sabes que no puedo. —El castaño dio un golpe sonoro sobre el volante que la hizo inmutarse sobre su asiento. —¿Lo ves? Lo sigues amando. —Subió más la velocidad. —¿Qué haces? Baja la velocidad... —Sabes que yo soy prudente, pero si quieres oír lo que sentí cuando supe que te follo, déjame decirte que mi mano estaba sobre mi arma. Soy razonable. —Por suerte estacionó el auto antes de que pudiera perder el control. —No te basta saber que soy tuya solamente. Tú lo dijiste, fue trabajo. —Jamás había visto de esa forma a Erick, tenía que admitir que tenía miedo y eso solo se intensificó cuando se giró sobre su asiento y la tomó por los brazos mirándola con sus ojos disfóricos. —Dime que no lo disfrutaste cuando te estaba jodiendo, dime que yo soy mucho mejor que él en la cama. ¡Dímelo! —El agarre se hizo más fuerte y Catherine soltó un gemido de dolor. El ambiente se estaba tornando denso. —Suéltame, Erick. Me estás lastimando —musitó serena, no quería que todo se saliera de control, pero cuando su novio afianzó más su brazo no le quedó de otra que defenderse. Con un movimiento sencillo y letal, tomó su mano presionando puntos claves donde el dolor fuera mucho más intenso con la menor fuerza requerida. Fue así que Erick la soltó, ahora quien se quejaba era él al no poder hacer nada contra eso, era como si su fuerza se hubiera ido. —No estoy dispuesta hacer lo que me pides solo para no lastimar tu frágil hombría, ni mucho menos caer ante tus chantajes. Creo que se te olvidó con quien hablas —exclamó mientras lo miraba con enojo y alejó su mano—. Y no te atrevas a tocarme de nuevo o sabrás quien soy. —Lo soltó con furia y salió del auto directo a su casa, no le importó que Erick le gritara que regresara para arreglar las cosas. Nada le importó.
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