Me desperté debido al sonido de la puerta. Recién en ese momento, me dí cuenta que nos habíamos quedado dormidos sobre el sofá. No me sorprendía, debido a que todo el viaje y los arreglos del funeral habían logrado agotarme. Parecía que a ella también, porque se levantó igual de somnolienta que yo, debido al mismo sonido. Ambos nos miramos entre sí, dándonos cuenta de que ninguno de los dos esperaba a alguien. Ella se levantó, poniéndose de pie y luego de desperezarse levemente, se dirigió a abrir la puerta con el ceño fruncido. Siquiera sabíamos que hora era, pero podía deducir que se trataba de altas horas de la mañana debido a la cantidad de luz solar que se colaba entre las cortinas del apartamento, iluminándolo casi por completo. Audrey abrió la puerta, y pude oír una voz irritantem

