Ian agradeció como nunca la practicidad que un vestido conllevaba para ese tipo de cosas, sobre todo considerando el poco tiempo que tenían para lo que querían. Lentamente sus dedos se deslizaron debajo de la tela de satén, sin dejar de mirar a la morena y cada expresión que generara el tacto de sus dedos contra su piel. Sin soportar la tensión generada, ella tomó la corbata de su camisa y tiró de él, para unir sus labios nuevamente en un intenso beso. Sus lenguas bailaban entrelazadas en una húmeda danza entre sus labios, demostrando que ya se conocían a la perfección. Él bajó sus manos hasta su trasero, presionándolo entre sus manos mientras oía un jadeo por parte de ella entre su beso. En cuánto se separaron por falta de aire, Ian hizo su cabeza levemente hacia atrás, como si tuvie

