Ella asintió en silencio y tomamos camino para dirigirnos a la salida. El camino hasta el avión privado fue en silencio total. En un silencio en el cuál ambos parecíamos tener cosas por decir, pero sin embargo ninguno parecía tener el valor para decirlas. Ella se encontraba al igual que en la ida, callada y mirando hacia la ventanilla. Yo sentado en frente de ella, contemplándola. Cansado del abrumador ambiente, decidí romper con aquello que tanto temía. _Audrey. _¿Qué sucede? _Necesitamos hablar. Sólo en ese momento, ella giró su rostro para verme. Asintió en acuerdo mientras se acomodaba para oírme. _Lo sé. Suspiré nervioso, estresado y sin realmente ganas de tener esa conversación. Pero sabía que era necesaria si pretendía que ella siguiera a mi lado. Y ahora más que nunca, en t

