Capítulo 02

1703 Words
Mis parpados se sienten pesados, me cuesta abrirlos, torpemente me llevo la mano a la cara tratando de liberarme de esa pesadez, cuando consigo abrirlos por completo pestañeo varias veces, todo está a oscuras, me incorporo sobre la cama dejando que la sabana caiga descubriendo mi torso, ese vestido morado brillante sale a relucir el mismo que llevaba puesto en la fiesta de Sam ayer. La fiesta… Los recuerdos vuelven a mi como un huracán, Sam me prestó este vestido para que fuera a su fiesta de cumpleaños en la discoteca que está cerca del campus, me negué, pero ella me convenció de todas formas porque era su día de hacer lo que ella quisiera, solo había tomado dos tragos cuando mi teléfono comenzó a sonar desenfrenado, era Austin, me dijo que unos hombres lo seguían que querían matarlo que debía salvarlo, salí de la fiesta tomé un taxi y corrí a salvarlo…solo para que él me terminara intercambiando a ese hombre como garantía. Me cubrí el rostro por un momento abrumada por el peso de los recuerdos ¿Qué voy hacer? Oí un ruido de pasos afuera, mis ojos se abrieron por completo, salí de la cama de inmediato como pude sin encender la luz llegué a la puerta, dejé de respirar cuando tome el pomo y lo gire lentamente al abrirse ya se encontraba alguien del otro lado. —¿Sam? —Cuestiono confundida al ver a mi compañera de piso con la mano en el aire a punto de tocar la puerta. —¿Sí? —Pregunta ella de vuelta juntado las cejas confundida—¿Por qué te fuiste de la fiesta? Y ¿Por qué sigues vestida así? ¡¿Qué le hiciste a mi vestido Cloe?! —Sam una a la vez—Pido abrumada al ver que no deja de hacer preguntas, ella me toma de los hombros obligándome a mirar sus ojos n***o azabache que se oscurecen a cada instante mientras observa su vestido, no tuve tiempo de preocuparme por él ayer y Sam lo ha notado todo. —¿Qué fue lo que te pasó Cloe? —Cuestiona con voz intrigada entrecerrando los ojos se inclina sobre mi acorralándome contra la puerta, siento que no respiro, ni yo lo entiendo ¿Qué debería decir primero? —Sam yo…—Comienzo a decir con nerviosismo cuando una voz masculina me interrumpe. —Lamento interrumpir Cloe, al fin despiertas— Dice con tanta naturalidad entrando en la conversación desde la puerta del comedor, Sam y yo volteamos a verlo al mismo tiempo, mi espalda se endereza al ver que se trata del chico al que ataque ayer con los tacones ese que casi iba a golpearme anoche, con la luz del sol no parece tan intimidante sus ojos cafés transmiten una tranquilidad casi inquietante, su cabello n***o ligeramente desordenado le atribuyen un aire despreocupado, aunque su knit polo vino tinto y sus pantalones de vestir crema junto con sus mocasines de gamuza marrones demuestran todo lo contrario, no parece alguien que se deje llevar por el azar, nos observa con una sonrisa de labios cerrado que no llega a sus ojos—Te he estado esperando ven conmigo. —¿Lo conoces? —Pregunta Sam haciendo que su voz resuene por todo el pasillo notablemente confundida, al igual que yo, cruzo una mirada con ella y luego vuelvo a mirar al chico, él curva una ceja intercambiando una mirada cómplice conmigo, algo me dice que no es buena idea contradecirlo. —Sí, Sam tranquila es un amigo—Miento escabulléndome de sus brazos me acerco al chico que sonríe ampliamente satisfecho. —Pero tú no tienes amigos—Niega Sam con su acostumbrada imprudencia, quiero que me tragué la tierra, pero veo una oportunidad, tengo intención de regresar sobre mis pasos para aclárale pero el moreno me corta. —Nos conocimos ayer, gran fiesta —Responde con naturalidad halagando a la pelinegra, en un ágil movimiento me toma del brazo, ha captado que quería huir. —La mejor del siglo, claro—Se enorgullece mi amiga agitando con la mano su sedoso cabello n***o, Sam y su dichoso ego, niego con la cabeza por inercia cuando este chico tira sutilmente de mi indicándome que debo seguirlo, dudo, pero no quiero involucrar a Sam en esto no me perdonaría que la lastimarán por mi culpa—¿Te irás? —Vuelvo en un momento—Miento con una sonrisa de boca cerrada despidiéndome de Sam, el corazón me palpita en la garganta inquieto, siento que no volveré a verla, el moreno me lleva fuera de nuestro apartamento hasta un coche Ford clásico con vidrios polarizados que nos espera en la entrada, miro en todas direcciones, pero las calles están desiertas, natural un domingo por la mañana. —¿A dónde me llevas? —Me atrevo a pregunta con la voz en mi hilo, cuando el abre la puerta del asiento de atrás para mí. —No hagas preguntas, sube—Responde de mala gana jalándome del brazo, me resisto, ¿Y si planea llevarme con ese hombre? Tengo miedo de lo que sea que pueda hacerse. —No iré contigo si no me dices—Reto deteniéndome frente a la puerta, su expresión se ensombrece al escuchar mi negativa su mandíbula se tensa y el agarre sobre mi brazo deja de ser sutil, su rostro se vuelve a mirarme sus ojos intensos me perforan la piel haciéndome estremecer. —Sube o te subiré por la fuerza—Amenaza tan breve y cortante que me hiela los huesos, mi cuerpo no se resiste y me subo al coche, él sube justo a mi lado en los asientos de atrás, sin decir una palabra el auto arranca entrando a la carretera, tengo las manos sobre mi regazo hechas dos puños mis ojos examinan el auto con inquietud esta todo forrado de cuero n***o, tan nuevo que con cada uno de mis movimientos se escucha el crujido por la fricción, ese olor a menta llena todo el ambiente esforzándose en vano por aliviar la tensión, que podría cortarse con un cuchillo, solo somos tres, el chofer, un señor de mediana edad con algunas canas que pitan su cabello, indiferente a nosotros solo enfocado en la carretera, y el chico que me ha traído que se muestra tranquilo sereno observándome como un búho solo en unos momentos del camino mira por la ventana dándome algo de paz. En mi cabeza ruedan demasiados escenarios, sobre todos los que he visto en películas de homicidios, seguro vamos camino a un terreno olvidado, seguro ese hombre me está esperando, seguro se dio cuenta de que Austin no podrá conseguir el dinero, seguro planea cobrar su deuda conmigo, lo que me aterra saber es ¿Cómo piensa hacerlo? con cada pensamiento mi pecho se siente pesado miro el camino y me resulta familiar, pero eso no detiene a mi mente que no deja de mostrarme escenarios cada vez más escalofriantes, mis ojos se siente aguados, los cierro con fuerza tratando de alejar esos pensamientos negativos, debo ser fuerte, cuando el auto se detiene haciendo que abra los ojos de golpe. —Baja—El chico me ordena, él ha bajado del auto abriendo la puerta para mí, obedezco, mirando el sitio al que me han traído, debo admitirlo estoy desconcertada, Sloane, el edificio vintage al mejor estilo barroco con columnas que se despliegan hacia arriban armando la bóveda de uno de los edificios más antiguos y exclusivos de la ciudad, mi boca se abrió de la impresión—¿Te quedarás ahí todo el día? No dije nada ante su irritante pregunta, es cierto que me había quedado de pie ahí un buen tiempo, pero esto no encajaba con las escenas de mi paranoico cerebro, estoy desconcertada. —¿Por qué me has traído aquí? —Cuestiono admirando por décima vez el lugar tratando de disimilar mi impresión. —Camina, a él no les gusta esperar—Me apresura con voz irritado, esa afirmación me erizó la piel “Él” me estaba esperando, ese hombre de anoche quería verme, traté de mirar sobre mi hombro, pero el moreno me dio un ligero empujó en la espalda apresurándome, estoy segura que no es buena idea hacerlo enfadar más, así que subo con lentitud las escaleras hasta la imponente entrada con molduras doradas un mayordomo nos recibe con una leve inclinación en la cabeza y seguimos nuestro camino, el interior es aún más majestuoso todo reluce, los candelabros, las decoraciones antiguas todo parece cobrar vida ahí de forma impresionante, el miedo o la admiración quizás una mezcla de ambos hacen que camine despacio calculando cada paso pero este hombre no me deja quedarme a ver solo me apresura a seguir, mis nervios hacen que mis manos tiemblen y mis pasos sean cada vez más tortuosos la soledad de este restauran no es un gran consuelo ¿Por qué no hay nadie más? ¿Planea matarme en un sitio así? o aun peor venderme, las dudas hacían que mis pies se sintieran como piedras, hasta que nos detuvimos frente al ascensor, cuando la puerta se abrió sentí que mis piernas fallaron, pero el moreno volvió a empujarme, subimos al último piso cuando las puertas volvieron a abrirse solté un jadeo por los nervios, esta vez él tomó la delantera guiándome por el gran salón que está lleno de mesas vacía solo había una persona al fondo esperando con una copa de vino sus ojos avellana profundo conectaron con los míos al instante y como un magnetismo, mis pies ya no se sentían pesados, es como si su mirada me llamara, cuando llegamos a su mesa, el moreno en silencio se despide, estamos solos ahora, debería correr pero algo en sus ojos me paraliza justo frente a él, luce perfecto en ese traje verde oliva que contrasta su piel pálida, el me señala con su mano que tome a siento frente a él, obedezco hipnotizada contendiendo la respiración, debo encontrar alguna salida, mi vida no puede terminar de esta manera, en un simple intercambio, cuando estoy por hablar él lo hace primero cortándome. —Te casarás conmigo—
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD