Capítulo 17

1055 Words
¡Reacciona!¡ Haz algo! ¡Niégalo! Mi cerebro se esfuerza por dar órdenes que mi cuerpo no cumple, estoy atrapada entre su mirada audaz, sus brazos fuertes, ese calor que nos envuelve a ambos, abrumada, mis manos en puños sobre su pecho se esfuerzan por hacerlo retroceder, no es suficiente, Caín sonríe travieso, empujando su pecho hacia delante vence la resistencia de mis manos, su pecho rosa el mío, jadeo, con la respiración pesada, desvío la mirada, con las mejillas al rojo vivo. —Caín—Susurro con la garganta seca, cuando su nariz acaricia mi cuello, en una línea ascendente que llega hasta mi barbilla besando mi piel, su aliento cálido sobre mi piel hace que me estremezca entre sus brazos, mi corazón late con tanta fuerza, siento que mi pecho va estallar, voy a colapsar, nuestros labios se encuentran, el tiempo se detiene, sus labios aterciopelados, me hacen vibrar bajo sus manos, hipnotizada, él marca un ritmo lento pero intenso, saboreo sus labios, veneno azucarado, me remuevo, pero el sube sus manos por mi espalda, me acaricia sobre la pijama, nublando mi mente, dejo de luchar, mis labios siguen su ritmo desesperados, necesito más, mis manos suben a su cuello enredando mis dedos en su cabello sedoso, un gruñido sale de su garganta, siento la fricción de su entrepierna con la mía, esto no, empujo a Caín lejos de mí. —¿Qué pasa? —Cuestiona con la respiración entrecortada, trago grueso, cerrando las piernas. —No vuelvas hacerlo—Amenazo con la voz entrecortada, mirando al suelo, nerviosa, bajo de la isla de un salto, me tambaleo cuando toco el suelo, mi cuerpo entumecido por sus caricias. —Cloe—Me llama extendiendo su mano hacia mí, con la intención de acercarse. —¡No me toques! —Chillo limpiándome los labios con el dorso de mi mano, quiero borrar ese sabor, quiero borrar lo que paso, olvidarlo todo, levanto la cabeza y un par de ojos me miran desde el jardín, nos ha visto. —Fue mutuo Cloe—Me recuerda acercándose un paso más, eso enciende mis alarmas, sin pensarlo, tomo el florero de la isla y lo estrello contra el piso justo entre nosotros. —¡Ven aquí! —Grita a mi espalda cuando me echo a correr, esto fue un error, él no debe decirlo, voy a enfrentarlo, corro por los pasillos tan rápido como puedo, cuando atravieso las puertas corredizas del jardín sus ojos cafés se entrecierran, juzgándome. —Andrew—Lo llamo, caminando con cautela hacia él, las luces de la piscina le otorga una sombra inquietante, lleva su camisa polo y unos pantalones de vestir, ¿Por qué sigue aquí? —¿Te divertiste? —Interroga tirando al suelo la colilla de su cigarro aplastándola con la punta de su zapato, sereno, desvió la mirada, avergonzada, no puedo negar lo que vio, pero juro que no fue mi intención, él fue más rápido, no pude detenerlo y acabe besándolo. —No, no tenemos esa relación—Aseguro entre dientes—fue un error y todo se salió de control. —Si lo haces tan fácil, se aburrirá de ti carnada—Se burla ignorando mi petición, me arrepiento de haber venido tras él ¿Carnada? Es un imbécil, acorto la distancia entre nosotros con los puños a los costados, me hierve la sangre, no soy el juego de nadie. —¿Qué quieres decir con eso? —Interrogo frente a él levantado el mentó para estar a su misma altura, Andrew ladea la cabeza con una sonrisa siniestra, arrugo la frente cuando la voz de Caín se escucha a lo lejos llamarme, me giro tan rápido que Andrew aprovecha eso y me jala a la piscina, grito, pero el agua ahoga mi voz, mi trasero toca el fondo de la piscina, el agua me recibe sin demoras haciendo que mi pijama se pegue a mi cuerpo nado hacia la superficie sacando mi cabeza del agua, esta fría. —¡Demonios! —Caín grita, tomo una gran bocanada de aire, miro a mi alrededor, no hay rastro de Andrew, confundida me mantengo a flote esperando verlo salir de algún sitio —¡Te sacaré de ahí! —¡Aléjate de mí! —Grito palmeando el agua fuera de la piscina, mojando el pantalón de su pijama, veo que tensa la mandíbula, enojado, le doy la espalda dando una brazada tras otra salgo de la zona más profunda de la piscina cuando mis pies tocan el suelo camino hasta salir por las escaleras con el agua chorreando a mares Andrew me las pagará por esto. —¿Te encuentras bien? ¿Cómo te has caído? —Interroga una vez estoy fuera del agua, lo fulmino con la mirada, nada hubiera pasado si él no me hubiera besado, solo tenía que dejarme en paz, pero solo ha venido a fastidiarme. —¡Me asustaste! Por eso me caí—Exclamo deteniéndome frente a él, que me examina con los ojos entrecerrados, fingiendo preocupación, que hipócrita, me abrazo a mí misma tratando de entrar en calor. —¿Por qué viniste al jardín? —Cuestiona tomándome del brazo con fuerza, su tacto es atrayente, miro su mano y siento el rubor cubrir mis mejillas, estoy enloqueciendo. —Solo déjame en paz—Exijo liberándome de su brazo, echando a correr a la mansión, atravieso el pasillo hasta que llego a las escaleras y subo de prisa, no quiero que me toque, no pienso con claridad cuando lo hace, arriba al final de las escaleras miro por encima de mi hombro, no me sigue, una punzada amarga golpea mi corazón, vuelvo a mi habitación dejando un rastro húmedo entro al baño, me quito la ropa entrando en la ducha, cierro los ojos, su rostro en lo primero que viene a mi mente, me restriego la cara con la respiración agitada, necesito sacarlo de mi cabeza, o no podré verlo a la cara. Salgo de la ducha con la toalla alrededor de mi pecho enciendo las luces para buscar un pijama en el closet cuando un palpe sobre la cama llama mi atención, arrugo la frente, no recuerdo haberle puesto llave a la puerta, recelosa me acerco y lo tomo. “ ¿Cómo estuvo el agua?, Carnada Dulces sueños”
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD