DOMINIC —Dom las cosas van a tener que cambiar. —¡Ya te dije que no pienso tocar esas porquerías!— espeté convencido y molesto. —Los planes tomaron otro rumbo y tú y yo tenemos el mismo objetivo, que te quede claro. — Advirtieron con frialdad. Lo miré fijamente preguntándome si me tomaba el pelo. —Recurriste a mí porque sabías que el odio me consumía, acepté tu propuesta con la condición de que no me metería en tu mierda. — Refunfuñé evidentemente irritado. —Lo sé y no pienso inmiscuirte en ella Dominic, sólo quiero que cambiemos la estrategia— dijo en tono conciliador. Mientras encendía un cigarrillo observé a mi compatriota, —Adelante, te escucho. —Necesito que te metas en su negocio— soltó sin filtro alguno. Abrí los ojos con evidente sorpresa. No era un secreto en el mun

