Narra Mateo. Introduje la llave en la cerradura y entré en el departamento sin hacer ruido. Me impactó darme cuenta de lo mucho que había añorado estar en casa. De lo mucho que había echado de menos a Megan y a Daniela. Me había sorprendido mi afán por enviarle mensajes de texto a Megan para comprobar que estaba bien. Sus respuestas me hacían sonreír, ya que siempre eran un poco descaradas y tiernas a la vez. Llamé al hospital dos veces para interesarme por el estado de Javier. De manera que yo también me reí de mí mismo. Al parecer y sin pretenderlo, la presencia de Megan en mi vida hacía aflorar emociones en todo momento. Debería detestarlo, pero por algún motivo no lo hacía. Estaba ansioso por regresar a casa, por verlas, por visitar a Javier y por volver a la oficina. Cuando el clien

