POV Fernanda Ya ha pasado una semana desde que asumí oficialmente el control de la farmacéutica, y aunque los días han sido intensos, llenos de decisiones, juntas técnicas y documentos acumulados, estoy convencida de que tomé el camino correcto. No habría logrado sostenerme sin la ayuda constante de Ángel, el apoyo cálido de Santiago, y el compromiso de Martha, quien en muy poco tiempo se ha vuelto mi mano derecha y una amiga. Hoy es el último día de Miriam. Lo decidí con total certeza. Puedo continuar sola, y lo que venga será responsabilidad mía. Martha y yo repasábamos juntas el cronograma de producción en el laboratorio principal cuando, por primera vez en días, bajamos la guardia para hablar de otra cosa. —¿Cómo te sientes con todo esto? —me preguntó Martha —Cansada… pero bie

