Dom corrió al recibo diez minutos después, estaba nervioso. Para ese momento ya mis piernas temblaban y mi cuerpo sufría espasmos involuntarios; ya estaba cerca de una crisis otra vez. —¡Napoleón, Papá! Un auto por favor, está sangrando y en su estado no es una buena señal – todo giró a mi alrededor ¡Si! se movía. No se que pasó, me perdí un momento y cerré los ojos pero cuando los abrí ya me encontraba en el cubículo de una clínica con una solución glucosada insertada en mi brazo ¡Un desmayo! Me bajé de la camilla un poco mareado aún y caminé fuera de allí con el equipo en las manos, una enfermera me detuvo diciéndome que debería verme un médico; sus ojos verdes me recordaron a alguien muy especial y que agradezco a Dios no se encuentre aquí en éste momento ya que complica

