Cap. 2: Mi jefe inmediato

2205 Words
Oh, cielo santo, Don Arrogante es el, woooow, estoy totalmente jodida, acabo de insultar y pelear, hacerlo llegar tarde, ah y no olvides que también, obstaculice el auto del dueño de la empresa, he cavado mi propia tumba, RIP. Lo observo fijamente y es tan evidente, cómo no lo reconocí antes, siento las manos sudadas y bastantes nervios, pero el tipo no parece irse pronto, yo sólo quiero desaparecer y no verlo jamás, shu shu, ya vete de aquí de una buena vez, vete a tu junta importante, shu shu, Señor Arrogante vete de aquí, trato de ahuyentarlo con mis poderes mentales, los cuales no parecen funcionar, aunque creo que nunca lo han hecho en verdad, pero tú, ya vete, ya dejaste bien en claro que eres el dueño de todo esto. - Señor Jones, ¿necesita algo más antes de subir? - No Richard, todo está bien, sólo estaba viendo algo que llamó mi atención al entrar a mi edificio, subo de inmediato, ¿quién estará en la junta en tu lugar? - Sarah Señor, yo llevaré a los nuevos empleados al aula de capacitación para la bienvenida y el curso de inducción - Muy bien Richard. En un instante dejó de hablar con el jefe de recursos humanos y volteó a verme, con esos enormes ojos azules, esos impresionantes ojos azules que te hipnotizarán fácilmente si te descuidas y con ese tono altanero me dijo. - Buenos días, señorita alborotadora. ¡Plum! He caído al suelo en total desmayo, obvio no literal, pero me quiero morir en este mismo preciso instante, que manera tan espantosa de comenzar mi primer día, en la que es mi empresa de ensueño. - Que tenga muy buenos días Señor - ‘tos fingida’ - Arrogante. Si me van a correr al menos le dejaré saber que aunque sea el dueño de la maldita empresa no me va a intimidar o a menospreciar, tengo la firme convicción de que sin importar quienes seamos, todos merecemos respeto. - ¿Disculpa? Upps ¿si me escuchó? - Mándeme señor - ¿Dijiste algo? - ¿Yo?, no señor, yo sólo le deseé muy buenos días, eso fue todo. Jajaja, maldito, es la cosa más hermosa del mundo, pero no voy a caer en tu juego, a mí no me intimidas, debe ser un bully profesional. - Oh qué raro, creía haber escuchado la palabra arrogante entre tu tos fingida. F uck, este es un hueso duro de roer, y al parecer es como yo, no se deja de nadie. - Mmmm no entiendo señor, sentí un poco de polvo en la garganta y eso me hizo toser. - Oh ya veo, ¿no eres tan brava como aparentas? Pero que rayos le sucede, ¿quiere seguir peleando conmigo? o qué rayos le pasa. - Señor Jones, ¿pasa algo con la señorita Miller?, ¿algún problema que deba saber señor? Rayos, y ahora, ¿quién podrá defenderme? - Mmmm- digo tratando de pensar en algo que me haga sonar no tan idiota, ¿cómo me pongo a discutir con el dueño de todo esto justo en frente del jefe de recursos humanos?, no lo sé, supongo que en algún momento me pareció una buena idea, ah claro, antes de que llegara el gerente, pero antes de que pueda decir alguna palabra real, el guapísimo espécimen, a quien llamo El Señor Arrogante, me interrumpió - No Richard, no te preocupes, no pasa nada, solo bromeo con la señorita Layla, la conocí en la entrada y al parecer es muy tierna y juguetona, eso es todo, pero ya me retiro - Sí señor, le enviaré un reporte al final del día sobre los resultados de la inducción - Muy bien, tú siempre tan eficiente Richard. Se dio la vuelta sin más ni más, dio unos pasos y se detuvo. Oh no, ¿y ahora por qué se detiene? - Por favor envía a la señorita Layla a mi oficina después de la inducción- dijo sin voltear. ¿Y ahora qué quiere, de mí?, cómo le ordena así y sin siquiera voltear, es un engreído, que le da órdenes al jefe de RH sin siquiera mirarlo a la cara, es un nefasto. - Claro señor Jones, ¿antes o después de su comida? - Antes, por favor, quince minutos antes de mi hora de comida - Entendido señor Jones - Adiós, revoltosa. Rayos, sigue con eso de llamarme revoltosa, ¿me ocasionará problemas?, yo y mi bocata, ¿qué querrá conmigo?, ¿acaso menospreciarme y seguir peleando?, ¿despedirme? Pues no sé aquí como sea, pero yo no me inclino ante nadie, así sea el dueño, prefiero irme y perder la oportunidad de trabajar en la mejor empresa farmacéutica del mundo mundial. Si él es un jefe tan nefasto, según como lo veo, ya que así como se comportó, no puedo creer que, oh, tal vez ellos pagaron para estar en el top tres de las mejores empresas para trabajar, se ve muy diferente en persona, aunque, ¿cómo es que no lo reconocí? - Que extraño que el Señor Jones se detenga a hablar con empleados nuevos o de baja rango. ¿Queeeee?, ¿acaso me acaba de llamar este tipejo, una insignificante? - Discúlpeme señor, pero no entiendo a lo que se refiere, ¿quiere decir que el Señor Jones no habla con personas insignificantes como yo? - Oh, no no no, Señorita Miller, tal vez se entendió mal, nunca fue mi intención ofenderla, sólo menciono que el Señor Jones es muy especial, en su trato con los empleados, en su forma de trabajar, en su forma de ser, pero no se preocupe, usted no tendrá ningún contacto con él, su jefe inmediato la entrenará y la supervisará, no debería haber ninguna interacción subsecuente, así que no se preocupe, ¿nos vamos? - Lo sigo señor. Sigo a Richard hacia el elevador, él oprime el botón para subir del elevador. Un instante después llega el elevador, se abren ambas puertas, entra y pone su mano en la puerta para evitar que se cierre, con lo que me permite seguirlo al interior del elevador. Lo observo cuidadosamente, es un hombre de unos treinta y tantos años, no es feo, aunque si lo ponen junto al Señor Arrogante, obvio se lo lleva de calle, se ve serio, profesional y competente, ¿cómo lo sé con solo verlo?, pues por su apariencia, su porte, sus expresiones me transmiten eso. Él, en un movimiento casi robótico, presiona el botón del piso número ocho. El elevador inicia su ascenso, siento como brinca mi estómago, ochhhh, como lo odio, siempre me ocurre eso, ese sentimiento de que tus tripas o no sé qué, brinca dentro de ti cuando inicia a subir o a bajar un elevador, me pasa siempre. Subimos y con un ‘ding’ el elevador nos avisa que hemos llegado al piso ocho, las puertas se abren, y Richard muy caballerosamente sale primero del elevador, jajaja, que le vamos a hacer, yo le dije que lo seguía. Así lo hago, lo sigo y salgo del elevador. La vista del octavo piso es impresionante, todo es muy luminoso, claro, se ve impecable, limpio, extremadamente organizado y de muy buena calidad, no, corrijo, todo es de la mejor calidad, los muebles de oficina, los acabados, los cuadros, incluso los equipos de computo y todo lo que se logra ver desde aquí es muy sofisticado y pues eso se debe traducir a muy muuuuuy caro. ¡Puntos para el dueño! Caminamos a lo largo del pasillo alfombrado pasando por enfrente de muchas oficinas, las cuales tienen puertas y muros de cristal, adentro todos están ocupados y graciosamente parecen ser parte de un programa de televisión, puedes observar como si cambiaras de canal al avanzar y ver en el interior de otra oficina, puedes ver el show de housewives, otro canal, suits, otro canal, Grey’s anatomy, otro canal, house of cards, jajajaja, mucha imaginación Layla. Todos están vestidos con trajes que lucen costosos y finos. Las mujeres lucen hermosos cabellos largos, con peinado casi que de salón de belleza y maquillajes naturales pero impecables, woooow, todo aquí arriba grita a profesionalismo. Los hombres, j oder, la mayoría, sino es que todos, están de muy buen ver, y con sus trajes y corbatas caras, se ven, simplemente se ven más que bien. Entre ambos extremos del piso están las áreas de cubículos, que al parecer están ordenados por departamentos, que quiero decir con esto, al pasar por una oficina X puedes leer el título de la persona dentro de la oficina, por ejemplo, Jefe de Marketing, está escrito en una plaquita plateada que está a un lado de la puerta y que está exactamente a la altura del rostro, y además de eso, enfrente de esa puerta, en el área de cubículos,!hay letreros que indican que ese personal pertenece al área de marketing y en cada cubículo, placas con el nombre y puesto de la persona que está sentada ahí, creo que como dijo Richard, nuestro jefe es muy especial y al ver lo organizados y la forma tan clara en que todos tienen un lugar asignado, ahora entiendo a qué se refería Richard, no sólo es especial, si no que se podría decir que es muy muy muy pero muuuuuy especial nuestro jefazo, creo que hasta rayando un poco en lo obsesivo compulsivo, sólo digo. En la parte central, a medio piso, se abre el área con una enorme vista de una sala de juntas muuuuy grande, con muros y puertas de cristal, con una gran mesa de juntas, que en este momento está llena de personas y él, Don Arrogante, está ahí parado, oh gosh, es un completo Adonis. Luce altísimo, buenísimo, guapísimo, con ese traje gris que hace que su piel blanca luzca como de porcelana y esos ojos azules que tiene, le resaltan increíblemente. Lo observo ahí dentro, él está hablando, moviendo sus brazos y manos al hablar, veo como todos sus movimientos y expresiones son perfectas, luce competente, profesional y tan atractivo ahí dentro, no sé que dice, no se escucha nada, pero hasta ahorita, este canal de televisión es mi canal favorito, que programa más interesante, jajaja, el ver como Don Arrogante está en esa ‘junta importante' imponiéndose ante todos, es algo notoriamente impresionante, todos en la sala lo observan con total atención, las mujeres casi abren sus bocas en asombro, y todos los hombres parecen estar hipnotizados y sólo asienten a lo que sea que él les dice, Dios voy a empezar a babear, es tan tan guapo. De pronto choco con algo, obvio, por ir bobeando o más bien dicho por estar admirando al pedazo de cuero que es el dueño de la empresa. Volteo y descubro que es la espalda de un hombre alto con una bata blanca de laboratorio. - Oh, lo siento mucho. Le digo al dueño de la espaldota con la que choque. ¡Qué oso Layla! ¡Ten cuidado mujer! Espero que no se hayan dado cuenta de la verdadera razón por la que andas por la vida chocando contra las espaldas de personas al azar, estabas casi babeando por el Señor Don Arrogante, completamente distraída y es por eso que vine a estrellarme así, lo bueno que fue una persona y no una pared o puerta, eso hubiera sido verdaderamente humillante. Voltea el dueño de esa enorme espalda, y literal, se me cayó la quijada hasta el suelo. ¿Qué acaso aquí sólo pueden trabajar puros bombones?, ¿acaso será un requisito estar guapísimo y buenísimo para poder entrar a trabajar aquí? - No te preocupes, ¿y tú estás bien? ¡Qué cosa más hermosa están viendo mis ojos! Alto, muy alto, cabello castaño claro, peinado de lado y que se ve súper sedoso, ojos color miel, con un rostro hermoso pero con esa quijada, wow, súper varonil, su quijada marcada y definida con un aspecto que lo hace ver peligroso pero esos ojos dicen que es un chico bueno, y por lo que se alcanza a ver entre la bata y su camisa desabotonada de los primeros dos botones, un señor don cuerpazo, alguien tiene un par de pectorales asesinos, wow wow wow. Su voz, gosh, sexy y varonil, podría escucharla todo el día o irme a dormir escuchándola. Este tipo luce como una verdadera obra de arte, no puedo dejar de admirarlo, es hermoso, aunque los hombres no deberían serlo, él es sencillamente hermoso. ¡¡¡AMO ESTE LUGAR!!! ¿Cuál número tres?, este es el mejor lugar para trabajar en todo el mundo mundial, j oder, el sujeto es guapísimo. - Ah, Jimmy, que bien que llegaste, ella es tu nueva analista de laboratorio. Dice Richard y yo abro los ojos con total asombro, ¿es en serio?, ¿eso significa que éste monumento a la masculinidad será mi jefe inmediato?, ¿qué acaso en este lugar, conforme vas subiendo en la cadena de mando, te vas poniendo más buenote?, oh por Dios, ¿podré con esto? - Oh, que bien Ricky, mucho gusto en conocerla señorita, yo soy el gerente del laboratorio de R&D, mi nombre es James Moore.
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