Me quedo en silencio procesando lo que había dicho, realmente era una estupidez, dejar de verme por una simple carrera, aun ni siquiera tenía empleo, los ricos y sus cosas, tampoco es que fuese mi culpa que el anduviera en boca de medio país, así que esta tenía solo la mitad de la razón, así que sumiré con valentía mi error. —Si ves que no puedes perdonarme entonces me iré—digo intentando salir de su oficina, cuando estoy a punto de abrí la puerta siento que mi cuerpo se estampa a la pared, quedando uno encima del otro, el me miraba con esos hermosos ojos, sin poder soportar más tomo la iniciativa y lo beso, al principio todo es suave, exquisito y con calma luego, el calor inunda nuestro cuerpos convirtiendo el beso en una mezcla de fogosidad, deseo, atracción y mucha pasión, sus manos re

