Saco mi teléfono y busco el número de Richard, marchándolo y guardando el teléfono, mientras que mi intruso aún no se da la vuelta, pero sabía quién era, lo recordaba de la biblioteca. —Señor fierro, ¿se puede saber qué hace usted en mi casa? —pregunto seria —Señorita Darilet, es un gusto volver a verla, déjeme decirle que esta será su casa en la actualidad, pero aquí vivió mi hermana sus últimos años de vida.- dice sonriendo con tristeza —Siento mucho su perdida, no sabía, pero si quieres puedo irme, no tengo ningún problema, no intento ocupar el lugar de nadie.- digo seria, necesitaba escapar de aquí este hombre no estaba bien —No, puedes quedarte, eso ya no importa, pero no vine por eso, quiero hablarte, sabes te pareces muchísimo a mi hermana, tus ojos y tu manera de ser, por ciert

