Tomo el ascensor y llego a la recepción del lugar, salgo a la calle, el clima por lo visto tampoco era mi amigo, siento las gotas de lluvia caer, pero bueno la parada estaba bastante lejos, no quedaba de otra me mojaría. La lluvia empieza a caer sobre mi como torrencial, empapando todo mi cuerpo de inmediato, camino por las calles, ¿en que me estaba metiendo?¿como le pagaría el dinero que le envió a mi familia?¿que debía hacer? Esta el asunto de la apuesta, solo a mi me pasaban estas cosas, no podía contarle a Daniela. De repente un carro se estaciona a mi lado, pero sigo caminando, toca el claxon pero no me detengo, hasta que bajan el vidrio y puedo ver que es miguel. —Sube al auto—me ordena con voz de mando ¿pero que se había creído este? —No—digo con rotundidad —O te subes o te subo

