Leah
Para mí es más que un placer despertar temprano, para empezar el día con buen pié.
Mí día a día es un tobogán de aventuras, ya sabes, de la oficina a la casa y viceversa, si lo sé, soy de lo más aburrida, pero aquí está Elena y ella es el rayo de alegría en esta casa, literalmente todos se han ido y me han dejado atrás.
Mis padres tienen creo que su quinta luna de miel, Lucas radicado a cientos de kilómetros y las gemelas siempre están de gira.
Si no fuera por Elena, creo que no hubiese podido con todo.
- Buenos días , bella durmiente- digo abriendo las cortinas para que la luz del sol haga salir a mí perezosa amiga de la cama.
- ¿Es en serio Leah?- dice llevándose un cogín a la cara para escudarse del sol- Es domingo, y sabes que no puedo conciliar el sueño si me espantas- sigue quejándose, pero sonrío con suficiencia, al ver qué hace ademan de tomar mí mano para levantarse.
-Recuerdame porque eres mí mejor amiga-
- Porque nos amamos como nadie-
-Toushe- dice terminado de levantar su culo de la cama.
Elena y yo somos contemporáneas, por ende, estamos al filo de los veintiocho, en serio que nosé en qué momento empezará a ser seria.
Elena corre a tomar una ducha y yo me quedo acomodando las cobijas, sigo tranquila en mí labor, hasta que me topo con algo duro.
Rebuscó entre las sabanas y pego el grito de vida cuando me topo con el dildo de almenos quince centímetros con el que estoy segura y estaba haciendo diabluras la muy cochina.
-ELENA QUE ASCO- digo corriendo a lavarme las manos - deja de ser cochina-
-Ay por Dios, si alguien te escucha dirá que nunca has visto uno, además no te pedí que arreglarás mí cama- me responde como si nada.
Ruedo los ojos y salgo hacia la cocina.
-Mejor hago el cafe-
-Bien cargado porfa, es que tuve una larga noche-
- uy que puto asco contigo, Elen- sigo mí camino, es mejor preparar algo de comer, hoy es un largo día viendo tiendas de novias, y no podemos salir con el estómago vacío-
Veo a mí amiga bajar las escaleras, justo cuando pongo la última rodaja de pan en su plato.
-Gracias baby-
- De nada tonta-
- Oye, lo del consolador. En serio siento que lo vieras, pero la verdad es que ya es tiempo que dejes de temerle a esas cosas- levanto la vista del plato, para prestar más atención.
- Que te hace pensar que le temo a la sexualidad?- digo a la defensiva - Soy una mujer sexualmente activa- lleno mí boca y continúo - Es solo que tú eres una pervertida-
-Leah, sabes que eres mí mejor amiga ¿Cierto?- asiento sin decir nada - Es mí deber decir, que eres la mujer menos cachonda que he conocido. Es decir, ponte de pie - Le sigo la corriente dejando mí desayuno a un lado.
Me quedo de piedra al sentir sus labios sobre los míos, es mí mejor amiga y no es la primera vez que nos besamos, solo que siempre es muy nuevo para mí.
-Shhh, tranquila bebé- pone un dedo sobre mís labios entre abiertos y yo no hago más que seguir sus ojos. Elena es alta, mucho más alta que yo, su figura es imponente y si atractivo hipnotisante.
Se que tiene razón, la miro y entiendo que nunca podré ser tan sexy como ella, es imposible dejar de mirarla cuando se pone en modo perra.
Siento sus manos en mí senos, los masajea por encima de mí sueter, el tacto es exquisito, creo que me declaro abiertamente bisexual, aunque solo me gusta que Elena me toque.
Sus labios vuelven a los míos, y su mano baja hasta colarse dentro de mí falda. Siento su dedo apartar la tela de mis bragas.
- Mmmm, ves como te excitas?- dice mostrando sus dedos empapados de mí propia humedad - sin embargo tú cara de espanto me quitaría todas las ganas, siempre eres muy rígida, no sedes con nada y ese es el problema- vuelvo en sí, soltando el aire contenido involuntariamente.
Me siento tonta, así que solo agachó la cabeza, en serio quisiera ser como ella, poder explorar mí sexualidad, poder dejarme llevar y todo eso, pero es que simplemente no me sale, he desperdiciado horas delante de un espejo, tratando de hacer caras sexys y nada, me siento ridícula.
- Ey, no agaches la cabeza. Eres la chica más maravillosa, fuerte y dulce que he conocido, y sabes que te amo como a nadie- sentir sus brazos alrededor de mí, me reconforta mucho.
- Yo también te amo estúpida- digo correspondiendo.
Salimos con rumbo a mí calle preferida, es una vía recta llena de tiendas en ambos lados, los escaparates muestran de todo y me encanta venir aquí.
Básicamente vengo por lencería, y más ideas para mí boda. En un principio obtamos por algo discreto entre nosotros, pero mí prometido es de todo menos discreto .
Está empeñado en que nuestra boda salga en los periódicos y demás, incluso le he preguntado si se casara conmigo o con el público, pero no puedo negar que me ha encantado todo esto de los preparativos, me encantan las fiestas.
Me paro frente a un escaparate y me quedo mirando un lindo conjunto, algo al lado de un árbol que se refleja en el cristal de la tienda llama mí atención, pero al girarme no veo nada.
- ¿ Qué pasa Leah?- al parecer mí cara de susto llama la atención de Elena.
- No es nada, solo que sentí como si alguien me estuviera observando-
- mmm, no veo a nadie extraño-
- olvídalo, a lo mejor y solo fue mí imaginación-
Podría jurar que había alguien detrás, y lo peor es qué, no es la primera vez que me pasa... Creo que el estrés me está haciendo más daño del que creo.
W.S ???