-Lo siento hija, yo ya no puedo hacer nada. - Decía Natan. -¡Si puedes!- Respondía Dinora. -¿Cómo dices? - Preguntaba Natan extrañado. -Si puedes- Decía Dinora sin soltar la mano de su hija. Natan se le quedaba viendo a su esposa fijamente a los ojos, mientras ella le señalaba con la mirada su bragueta. -¡Qué! - Expresaba Natan al darse cuenta de lo que le pedía Dinora. -¿Verdad que si tienes uno más grande cielo? - Decía Dinora. -¡Oyeme No! - Expresaba Natan. -¡Es tu hija Natan!, ¡Si puedes!, yo te doy permiso. - Decía Dinora entre dientes. -¿De que hablan mami? - Preguntaba Gaby quien por la posición del camastro no podía ver su lenguaje de señas. -Nada tesoro, tú papi tiene otro dilatador mucho, pero mucho más grande, más grueso, más caliente, y hasta texturizado, pe

