—Necesito correrme, Carlos. La comida me ha sentado de puta madre, el vino, el porro… pero tengo un nerviosismo interno que me está comiendo viva. Y solo se me va cuando llego al orgasmo. Para eso necesito cierta estimulación externa. Nunca he sido buena haciéndome pajas solo imaginando. Me hace falta ver algo, oír algo, que me ponga a tope. Me quedé callado, procesando. El vino aún me daba vueltas suaves en la cabeza, pero la conversación se estaba poniendo más rara de lo habitual. —Revisa tu móvil —le dije—. Seguro que tus amigas te han mandado videos guarros con los que inspirarte. Marta soltó una risa amarga. —En condiciones normales algo tendría, sí. Pero tuve que resetear el móvil hace dos semanas por un virus de mierda y perdí todas las fotos y vídeos que tenía guardados. Todo l

