Cambiamos posiciones: mamá sentada en mi cara, ahogándome con su coño, moviéndose arriba y abajo con violencia, dándome tortas en el pecho mientras me pellizcaba los pezones con las pinzas aún puestas. Yo le lamía el ano y la v****a, metiendo cuatro dedos en cada sitio, estirándola con rabia, mordiéndole los muslos interno hasta que sangraban. Marta me chupaba la pija desde abajo, mordidas en el tronco que dejaban marcas, tres dedos en mi culo girando como un taladro, pellizcándome los huevos con las pinzas, dolor que me hacía gritar contra el coño de mamá. "Aguanta, maricón de mierda", me escupía Marta, dándome tortas en la cara. El clímax llegó en un torbellino de dolor y placer. Mamá se corrió primero, un grito que retumbó en la casa, líquidos chorreando por mi cara, cuerpo convulsiona

