¡Qué buena chica! Te encanta la polla de papi, ¿verdad? ¿Te encanta follársela y chupársela? Y a papi le encanta ese coñito rosado tuyo. Abre las piernas, cariño... papi necesita correrse desesperadamente. ¿Qué demonios? Emily corrió hacia la computadora, mirando la pantalla. En ella, un hombre se follaba a una jovencita en la mesa de la cocina, con los muslos bien abiertos mientras la penetraba, gruñendo como un animal encima. La chica se parecía un poco a ella misma, solo que su cabello era pelirrojo. Se dio cuenta de que papá debía haber estado viendo esto antes de salir de casa, olvidándose de apagarlo. ¿Así que este era el tipo de porno que disfrutaba ver? Cuando lo veía, ¿se imaginaba haciéndole estas cosas a su propio coño? Podía sentir sus fluidos deslizándose hasta humedecer la

