Emily se despertó lentamente, la luz del sol de la mañana entraba a raudales por una ventana abierta. Se sentía cansada y dolorida, como si hubiera pasado todo el día en una clase de Zumba. Al recordar la razón de sus dolores musculares, abrió los ojos de golpe Se había follado a papi. No una, ni dos... sino cinco veces en las horas transcurridas desde que él regresó a casa ayer y la encontró sentada frente a su computadora, viendo un video porno de padre e hija que él había dejado abierto. No solo mirando... sino metiéndose los dedos frenéticamente en el coño mientras imaginaba a su papi haciéndole lo que el hombre de la película le hacía a su hija. Papá le había dado orgasmo tras orgasmo, cada uno mejor que el anterior hasta que, exhaustos, ambos cayeron en un sueño profundo. Girándos

