En cuanto Jake oyó ese sonido agudo, se inclinó, sin dejar de golpear el trasero de su zorrita con las caderas, y le mordió con fuerza el hombro, dejándole la marca de sus dientes. "Y yo te amo, mi linda putita". Emily volvió a chillar cuando su papi hundió los dientes en su tierna carne... la mezcla de placer y dolor prolongó su intenso orgasmo. "¡Te amo, papi!", gimió, y su pequeño cuerpo tembló en reacción. "Lo sé", dijo con seguridad, sabiendo que no había nada que no pudiera conseguir que su hija hiciera ahora. Usó ambas manos para sujetar con fuerza la cintura de Emily, sin importarle nada en ese momento más que la necesidad de verter su semen en lo más profundo de su cuerpo. Podía sentir sus contracciones, su ano chupándole la polla mientras se corría. Empujó con fuerza y rudeza,

