Sus labios eran tan suaves y dulces, incluso sin el helado. Mientras lo besaba y se sometía a su tacto, él podía sentir su cuerpo y su mente en guerra. Ansiaba romper esa determinación, llevarla a un punto en el que suplicara su atención y se la ganara, todo a su debido tiempo. Llevaba unos minutos detrás del árbol, mucho más de lo que tardaría en quitarse lo que sin duda eran unas bragas diminutas. La miró de reojo, justo a tiempo de verla regresar lentamente al banco. Sus pezones, que lo habían estado mirando todo el día, lo señalaban directamente mientras sus pechos se movían ligeramente con cada paso. Anhelaba desnudarla, ver el lienzo que sería suyo, todo a su debido tiempo. Capítulo 9: Ellie Sus pies la llevaban de vuelta con su padre mientras su mente aún les rogaba que corrieran

