"No voy a andar por ahí más a escondidas", le dije encogiéndome de hombros. "¿En serio?" preguntó ella mirando a papá. "Sí. Si quieres quedarte aquí, las cosas serán diferentes", dijo. "¿Preferirías que me fuera?", preguntó. "Si ya no me amas..." "Preferiría que te quedaras. Todavía te amo, pero te niegas a tener sexo conmigo. Tengo necesidades", dijo papá. Añadí: "Yo también te quiero, mamá. No quiero que te vayas, pero, como te dije, no voy a andar más a escondidas". Respiró hondo y, como si lo hubiera ensayado, dijo: «Si lo haces feliz, adelante. Tienes razón, he perdido todo interés en el sexo. De verdad, la única razón por la que me molestaba que ustedes dos tuvieran sexo era por mi... aparentemente infundada... preocupación por mi hija. No quiero irme y quitarles la mitad de to

