—¿Ya se fue?— preguntó papá cuando entró a mi puerta sin llamar. Me encogí de hombros. —Ajá, dijo que quería follar con su papá. Supongo que es más divertido que estar conmigo. — —Cariño, eso no es asunto mío. —respondió, evitando mi mirada mientras lo decía. Supongo que es la única respuesta que puedo darte. Esas fueron sus palabras, no las mías. —Entiendo. —Se rascó la nuca y luego se metió las manos en los bolsillos.—¿Me ayudas a cocinar? . . . En la cena, mamá y papá fueron los que hablaron. Supongo que tenían mucho de qué hablar después de su pequeña crisis matrimonial. Después de cenar, mamá me recordó nuestra noche de película, y dos horas después me senté en la esquina del sofá, pensando en lo mucho que se debe haber divertido Melissa, y en lo mucho que quería irme a la

