Ellie se despertó en la cama de su padre, con los recuerdos de la noche anterior dando vueltas en su cabeza como humo. No pudo retener ninguno de ellos en su aturdimiento matutino, lo cual probablemente era para bien. Se levantó con cuidado, sintiendo ya los ojos hinchados de tanto llorar y el trasero hinchado por el cinturón de su padre. Él amablemente le había dejado el vestido y las bragas en el baño. Se vistió e intentó no pensar en los detalles de su vestuario, como que sin sostén todos podían verle los pezones. La mañana era el único momento del día en que podía ir al baño sin preguntar, así que se tomó su tiempo para orinar, ponerse loción en las piernas e intentar cubrirse las ojeras. Cuando por fin miró el reloj, se dio cuenta de que casi llegaba tarde y que aún no había terminad

