CAPÍTULO DIECIOCHO: UN EPISODIO DESAGRADABLE Finalmente llego a mi edificio. No tengo idea de cuánto tiempo he tardado en llegar. Estuve caminando por horas, hasta que decidí tomar un taxi. Aún me cuesta creer lo que ha pasado. Hace apenas unas horas estaba en sus brazos. Ahora vuelvo a ser la mujer deplorable que una vez fui. Me costó tanto recuperarme la última vez. Aun hay heridas que continúan abiertas. > Su presencia interrumpe mis pensamientos. Mi subconsciente es capaz de percibirlo antes de que mis ojos logren verlo. — ¿Qué haces aquí, Daniel? —inquiero en un tono muy bajo; no me quedan fuerzas ni para discutir. — Amy, debemos hablar. Necesito explicarte… — Fui muy clara cuando dije que no estaba interesada en tus explicaciones —le corto. — ¡Pero quiero hacerlo! —insis

