7 de julio de 2017.
Hora: 8:10 pm
Mi mamá y yo caminábamos por los anchos pasillos del centro comercial. Ella no ha parado de hablar de una u otra cosa, se notaba que estaba emocionada por tenerme ahí, sin embargo, yo no lo estaba.
Intenté, no voy a mentir, intenté cada segundo que estuvimos ahí encontrar algo que me emocionara, cualquier cosa, fuera material o no. Pero simplemente no pasó. Tengo mucho tiempo sin hacer algo que realmente me emocione o encontrar algo que valga la pena.
¿Por qué?
Porque la sensación siempre está ahí, detrás de mí, al frente, a mi costado. Me sentí exageradamente incomoda y aún más rodeada de tantas personas. Esa mirada siempre me persigue.
Sea donde sea que este. A veces ligera, a veces es intensa. No es como la mirada de una persona, para nada se compara con la energía que desprende.
Es algo más aterrador…
Cassie.