CAPÍTULO QUINCE Cuando los guardias vinieron a capturarla a ella y a los demás, Olivia no se resistió. Sus ojos estaban donde habían estado casi desde que llegó: sobre Genevieve. La presencia de Garet le había impedido hacer lo que tenía que hacer, pero ahora, si dejaban algún hueco para que ella actuara… La idea de lo que haría aterrorizó a Olivia, porque nunca antes había sentido el impulso de simplemente asesinar a alguien. Había aprendido a luchar, pero su padre le había dicho que debía luchar solo para protegerse a sí misma y a sus súbditos. Tal vez eso era todo. Tal vez fue el hecho de que Genevieve amenazaba todo eso y más. Tenía el potencial de arruinar las cosas para Olivia, pero también de poner a todos en peligro. Si ella simplemente se fuera… “¡Muéstrame las manos, dije!”, e

