CAPÍTULO DIECIOCHO Royce vio el sol arrastrándose por el horizonte y supo que había llegado el momento. Este era el día en que, para bien o para mal, se decidiría todo. A su alrededor, ya podía oír los sonidos del campamento levantándose, la gente con armaduras y armas listas. Royce se ató la armadura y puso la espada de obsidiana a su lado antes de salir al campo. Gwylim lo estaba esperando afuera, entrando para pasar a su lado, mientras que Ember huyó de su percha sobre un montón de lanzas. Pudo ver a los diferentes grupos que se estaban formando, listos para moverse al campo de batalla, y se dirigió hacia la tienda de su padre, listo para ayudar en todo lo que pudiera. Cuando llegó ahí, su padre ya estaba haciendo planes, mirando mapas y moviendo bloques. Miró hacia arriba cuando Roy

