CAPÍTULO VEINTE Altor miró conmocionado cómo el Rey Carris le entregó su corona y arrojó su arma. Parecía imposible; algo que nadie que hubiera obtenido ese tipo de poder haría de buena gana. “¿Qué estás haciendo?” Altfor exigió, sin entenderlo. “Estos son nuestros enemigos”. “Vi mi muerte”, dijo Carris, y lloraba como el más débil de los hombres. “La vi de muchas maneras diferentes. “¿De qué estás hablando?” Altfor le gritó, sin prestar atención al hecho de que se suponía que éste era su rey. “Todo lo que hizo fue cegarte con el destello de un espejo, ¿y ahora estás dispuesto a renunciar a todo?” No tenía sentido. Altfor no podía dejar que eso sucediera. Sin el Rey Carris de su lado, no tenía el apoyo que necesitaba para recuperar sus propias tierras. Esos eran sus ejércitos esperand

