Parecía algo molesta. ¿Qué le habrá pasado? Su pregunta estaba cargada de un dejo extraño. —¡Qué no tengo novia! —Ajá. Compramos tres boletas y la comida, fue un espectáculo ver el rostro emocionado de Bodoque cuando le dijimos; «pide lo que quisiera», sin restricción. Entre Lucas y yo pagamos todo. —Catalina, ¿puedes comerte todo eso? Le preguntó Lucas, él nunca había venido a cine con ella, desconocía lo mucho que comía. —Puede con más, según ella se encuentra a dieta, por eso no pidió la doble porción de queso Chédar. —Si van a restregarme lo que pagaron, les digo que me importa un bledo. —sonreímos. —No es queja, además podemos costearle un gusto a nuestra manager. —volvió a reír. —Chicos, voy a estudiar relaciones públicas, también me gusta la danza, pero con este cuerpo e

