Quince minutos después coloco la tarjeta llave en la puerta, y mientras la puerta se abre, la dejo pasar un momento antes de empujarla para abrirla. Raheem está de pie frente a mí, metiéndose la camisa apresuradamente en el pantalón oscuro, con los ojos abiertos por el pánico al verme, con el chaleco desabrochado. Lo dejo pasar y lucha por cruzar la puerta, pues con la prisa y el pánico no se da cuenta de que ha empezado a cerrarse sola por su propio peso. "¿Dónde está el fuego, Raheem?", le grito con sarcasmo y una sonrisa burlona. Me acerco a Arabella todavía atada sobre la cama King Size. "Bueno... bueno... bueno... parece que alguien se divirtió mientras yo estaba fuera." Ari grita y vocifera obscenidades en la mordaza mientras disecciona su mandíbula. Yacía allí, sujeta por las

