La sigo follando cada vez más fuerte. "De rodillas... ponte de rodillas frente a mí". Ella asiente de nuevo al sentir mis bolas llenar mi v***a, pero dudo demasiado. Metiendo la mano entre nosotros, pellizco la punta y la base de mi pene simultáneamente, pero no sin que se le escape un chorrito. Nisha no parece darse cuenta cuando me retiro y se da la vuelta torpemente antes de caer de rodillas sin aliento ante mí. Al ponerme de pie, sus grandes ojos oscuros me miran. Doy un paso ligeramente hacia adelante y libero la presión de mi dedo y pulgar apretados alrededor de mi pene. Al instante, le rocío mi blanco y húmedo desastre en la cara, golpeándole la frente. Mientras me tenso, muevo la mano y sigo cubriéndole la cara con mi eyaculación húmeda y cálida. El lindo rostro de Nisha hace u

