02: ¿Crees que me asustas?

2510 Words
02: ¿Crees que me asustas? Tessa. Tenía ganas de irme a casa, ya no quería ver a nadie, y menos a esos hiprocritas que solo deseaban obtener algo, hasta de mi sufrimiento podrían sacar algo. Respire repetidas veces antes de dejar el baño, había guardado el libro en mi mochila el cual ya no se encontraba tan lleno de lodo. Me desplazaba por los pasillos con calma, como si nada hubiera pasado, el timbre sonó anunciando que teníamos que adentrarnos a nuestras respectivas aulas de clases, yo me voy velozmente para no quedar atrapada en el mar de gente. Mi salón era el 384B, el cual quedaba ubicado en la segunda planta, subí las escaleras una por una, visualice la puerta adecuada y pase, casi todos mis "compañeros" para ser cortes, estaban hablando entre ellos, visualice mi puesto que es uno de los primeros y se encuentra justo al frente del escritorio del profesor, empecé a buscarlo con la mirada. El imbécil, estaba en mi puesto... ¡en mi maldito lugar!... Esto es el colmo. Me acerque con pasos firmes hasta donde se encontraba hablando con unos chicos los tres se estaban riendo animadamente , los cuales al verme se quedaron callados y bajaron la vista, el chico de ojos azules muestra confusión ante la expresión de sus amigos y entonces mira al frente en donde me encuentro de brazos cruzados y con una sin igual mirada asesina. — ¿Te gusto?- dice al verme. — Creeme... Que eso, es lo menos que siento por ti- dije fría. — Entonces... ¿Que tanto miras?- me preguntó. — Estas en mi puesto imbécil- le aclaro. — ¿En serio?...- dio una mirada alrededor de la mesa buscando algo-. No veo tú nombre en ningún lado- me miro desafiante. Me acerque a él, apoyando mis manos sobre la mesa y nuestras miradas quedaron al mismo nivel. — Creeme, que toda la preparatoria es mía, y si te digo que este lugar es mío, mas te vale que levantes tú maldito trasero y te vayas hacía atras- mi vista era dura al igual que mi tono de voz. — Sabes... Yo no se a que te refieres con que la preparatoria es tuya, pero ten por seguro que no dejo que nadie me de ordenes- se levanto de su puesto y yo me enderece, me llevada solo unos cuantos centímetros de más. — Entonces tendrás que irte acostumbrando, imbécil- todo el salón empezó a decir, ¡OH! Y frases como " te callaron" empezaron a salir a flote-. Te dije, que te movieras, imbécil- nuestras miradas empezaron una lucha, creo que solamente nosotros podían ver las chispas que nuestras miradas lanzaban. Y no eran de esas chispas de amor precisamente. La puerta del aula abrió dejando ver a nuestro primer profesor del día, ambos volteamos y la vista del profesor callo en nosotros. — ¿Que sucede aquí?- preguntó el profesor de materia desconocida. — Profesor, este joven de aquí- lo señale-. Me tiro al piso y tomo mi puesto- dije acusandolo. Y haciéndome la víctima — ¡ESO NO ES CIERTO!- protesto furioso. — El resto- dijo él profesor dirigiéndose al resto del alumnado-. Digánme ¿qué fue lo que paso?- les preguntó, muchos se miraron mutuamente, otros ni siquiera miraron al profesor y unos cuantos estaban fascinado por lo que estaba pasando-. Vamos, ¿qué fue lo que paso? ¿Él empujo a Tessa? O ¿no?- pregunto una última vez- yo los mire a todos expresando en mi mirada: saben lo que les conviene. — Sí- dijeron todos y yo sonreí internamente. — Yo no le hice nada- protesto nuevamente el chico de ojos azules. — Ya, ya nuevo, sienta te atras- le oredeno él profesor, que extrañamente se sabia mi nombre y yo no él suyo. — Pero, es men...- lo interrumpió. — Te llevare a la dirección, si no obedeces- le advirtió el hombre, el imbécil meditó unos segundos, y vi como apretaba sus puños fuertemente, tomo su bolso del piso y se marchó a la parte del fondo del salón-. Sientate Tessa, ya son muchos escándalos por hoy- me dijo y yo asentí, poniendo mi bolso a un costado y sentándome muy feliz en mi puesto de siempre, saque mi tablet y el resto me siguió, él hombre puso su maletín de color n***o sobre el escritorio y se sentó-. Bueno, gracias por tan... Maravillosa bienvenida... Mi nombre es Frank Miller... Y seré su profesor de literatura- todos asentimos-. Bueno... Para comen...- el sonido de la puerta lo interrumpió. — Disculpe- dijo una chica de tes un tanto morena y de cabellos sumamente ondulados. — ¿Que se le ofrece señorita?- le pregunto Frank. — Soy una nueva estudiante...- se adentro completamente en el aula entregándole un papel- y me dijeron que este sería mi salón, ¿he llegado tarde?- le pregunto. — No, esta bien, no se ha perdido de nada importante- le dio una ultima vista al papel y se lo regreso- escuchen, ella es Elena Kings y estará con ustedes, todo este nuevo año escolar- la presentó. — Hola, es un placer- nos saludo. — Igualmente- le dijeron varios, otros le lanzaban piropos, y unas chicas no le dijeron nada. — Bueno, sientese... Al lado de Tessa - mire a mi lado y estaba un puesto vacío, Elena camino hasta el lugar vacío y me dio una sonrisa, y yo se la regrese. — Un placer, soy Tessa- le ofrecí mi mano. — Igual Tessa, ya escuchaste nombre... Soy Elena- ambas reimos un poco. — Señoritas- miramos al frente-. Tienen el descanso, para socializar- nos reprendió el profesor Frank, ambas nos miramos nuevamente. — ¿Que le sucede?- susurro Elena. — Es por falta de sexo- Elena se cubrió la boca para que no le saliera un carcajada y miro hacia atrás para que el profesor no la notara. — Creo... Que tienes un acosador- me dice y yo la veo extrañada y mueve su cabeza un poco hacia atrás en forma de seña, yo volteo y unos ojos azules no me asesinaban porque simplemente no era posible, yo le sonreí y le lance un beso, el me saco el dedo del medio y yo junte el dedo índice con el pulgar formando un círculo y le guiñe el ojo-. Eso...- mire a Elena-. Fue extraño. — Tranquila, lo odió- le dije. — ¿Por?- me pregunto. — Arruinó, mi libro favorito esta mañana... Y lo voy a hacer pagar- le respondí honestamente, no soy de mentir, pero si lo hago debe de ser por una buena razón, Elena me miro atentamente y luego sonrió. — Chica... Te acabas de ganar una amiga nueva- me dijo y yo sonreí ampliamente. Las horas de clases pasaron con velocidas, y como lo supuse, solo nos dieron algunos horarios nuevos, clases particulares y por supuesto no puede faltar el baile de bienvenida que se dará en unas cuantas semanas, yo como siempre prefiero no asistir y quedarme en casa, no creo que sea diferente esta vez, al la única celebración de la preparatoria que quiero ir es a la graduación y ni a la fiesta asistire para irme ese mismo día a París. ~°~ Llego la hora del almuerzo y me dispuse a esperar a Chris en alguna de las mesas cercanas, por primera vez no me senté afuera, me senté con Elena la cual no sabe nada acerca de mí, ni de mi padre, y eso me fascina, tuve que contarle todo acerca de familia y ella me contó de la suya, resulta que ella también tiene una buena posición económica y lee un poco no tanto como yo, pero tiene muchos libros de fantasía al parecer y de esos +18. Recrimine a mi mente por pensar esas cosas, una que otras veces se le salen algunas cosas indecentes. -— Entonces... ¿No planeas ir al baile de bienvenida?- me preguntó Elena. — No, nunca me han gustado esas cosas- le exprese-. De baila, usar vestidos y maquillarme- hice un gesto de asco. — ¿Lo has intentado alguna vez?- me preguntó. — No, en realidad no- confese- vi como se llevo una mano a su frente. — Eres única, definitivamente- me dice. — ¿Por? — ¿Como no te va a gustar si no lo has intentando?- me reclama. — Lo sé, pero, no me convence mucho todo eso- le dije haciendo un ademán con la manos. A mi teléfono le llego una notificación, lo desbloquee y revise. Mensaje de Chris. Chris: ¿Donde estas? Tú orden ya esta lista ? Yo: Estoy en la cafetería, en una de las primeras mesas. Chris: ¿Que haces ahí? ¿Tienes fiebre? Yo: No tarado, hice una amiga. Chris: Hoy es el fin del mundo? Yo: Ya basta, luego te cuento, ahora traeme mi comida. Chris: ? Guarde el celular en mi bolsillo del suéter. Y me dispuse a vigilar la puerta. — ¿A quien esperas?- me pregunta Elena. — A mi chofer, me traerá el almuerzo- le conteste. — Te entiendo, mi chofer también lo hace algunas veces, ella es sensacional- me dice y ve su teléfono unos instantes. — Por lo menos tu chofer es mujer, creeme que el estalla cuando le pido que me compre los tampones- amabas reímos y algunas que otras personas se nos quedan viendo. — ¿Que pasa en este lugar? Todos parecen odiarte- dedujo. — No lo se, hubo un punto que sus miradas me dejaron de importar, ya que sabia que abajo de toda esa sonrisa falsa, felicitaciones y buenos deseos se encontraba solamente una cosa, la cual se veía tan clara como el agua de un manantial... Envidia, es lo único que poseen debajo de esas falsedades- admiti, Elena me miro detenidamente unos segundos y vi como sus ojos se humedecieron un poco- ¿estas bien?- le pregunte. — Sí- una ligera lágrima se deslizó por su mejilla derecha-. Es que deberías de ser poeta- se limpia la lágrima y empieza a reírse y yo junto con ella. Nuestras risas son interrumpidas, porque alguien arrojó una lata y esta paso centímetros cerca de mi rostro, volteo y el chico de cabello rubio cobrizo y de ojos azules me mira con odio, yo me levanto de la mesa y él hace lo mismo, llegamos al centro de cafetería y quedamos uno frente al otro a unos cuantos pasos de distancia, de repente todos en la cafetería guardaron silencio. — Ni siquiera eres bueno para arrojar una simple lata imbécil- le digo amenazante.. — Creeme... Niñita de p**i, si hubiera querido que esa lata te llegara al rostro creeme que ni hubiera fallado- se acercó más a mi y yo no retrocedí. — ¿Crees que me asustas? No querido, ya que me imagino que te han dicho quien soy debes saber a lo que te estas enfrentando- ahora era yo la que avanzaba y él no retrocedía. — Sí, ya entiendo que eres la dueña de este lugar, en todas las formas, pero eso no me hace nada, yo puedo soportar castigos, pero creeme, cuando te digo... Niñita de papi... Que tú tampoco sabes con quien te metes- me amenazo como yo lo hice en varias ocasiones. — No me digas... Niñita de p**i- le advertí. — ¿Por qué?- su voz la puso como un bebe- ¿acaso no te gusta? ¿A bebe no le gusta?- una sonrisa apareció en sus labios-. A la- se acerco a mi oído, y yo apreté los puños con tanta fuerza, que mis unas se clavaron en mis palmas-. Niñita de p**i, no le gusta...- no lo deje terminar ya que mi puño derecho se estampó contra su linda cara. pensé. El cuerpo del chico se ojos azules se tambaleo y luego sus ojos se fijaron en mí. — Te dije.... Que no me llamaras... Niñita de p**i- le recordé. — Muy bien- se tocó la nariz de la cual salia sangre-. No me gusta pelar con chicas, pero creo que seras un reto diferente- se sonó los nudillos en forma de amenaza y costo no reírme. capten el sarcasmo. — Yo tampoco estoy acostumbra a pelear con chicas, pero creo que seras capaz de llenar el perfil- en la cafetería se escucho un ¡Oh! Por parte de casi todos los que están ahí y yo sonreí abiertamente mostrándole que no me asusta. El imbécil de nombre desconocido fue hacia mi lanzando unos cuantos puñetazos. Yo lo esquive, tome su brazo derecho y lo gire con fuerza provancando que cayera al piso boca abajo, tome el brazo izquierdo y lo coloque detrás de su espalda haciendo que de el saliera un grito d dolor por la presión su le estaba provocando. — ¿Quieres que te rompa el brazo?- le pregunte-. Puedo hacerlo- apreté mas él agarre y gritó nuevamente de manera desgarrada. — ¡TESSA!- una voz familiar llegó a mis oídos, mire hacia la entrada de la cafetería y Chris me estaba observando con los brazos cruzados- Sueltálo, en este instante- me ordeno, yo quería ignorarlo-. Ahora- le di una última mirada al cretino y lo solté, me levante y me acerque a su oído. — Ten en cuenta, que ni en una pelea a puños me puedes vencer- le dije en un ligero susuro-. Así que si me molestas otra vez, mi chofer no estará aquí para salvarte el trasero- me levante y fui hacia Chris, estaba en la puerta de la cafetería y tenia su mirada seria. — ¿Que?- le pregunte. — Me impresionas, pero no debes de explotar así- me dijo con su mismo semblante. — Me dijo... La ... Maldita palabra con Ñ- le conté. — Mal por él, ya que odias que te digan de esa manera, pero no puedes hacer eso aquí- me advirtio-. Por lo menos... Se discreta. Tú padre quiere que vayas hoy a uno de sus negocios- me informo. — ¿A cual?- le pregunte. — Al café/Restaurant/Bar/Sitio en donde los jóvenes pueden ingerir alcohol- dijo un tanto gracioso. — Esta bien, dame mi comida tengo hambre- me entrego una bolsa de papel de color marron, sin marca distintiva- ¿a donde fuiste?- le pregunte. — A un camión de comida- admitió. — ¿Es buena?- ya que eso es lo mas importante al comprar algo. — Sí- afirmo. — De acuerdo, nos vemos luego- me despido. — No trates de matar a alguien más en lo que queda del día- dice mientras sale de la cafetería. — Este fue el primer día, más emocionante de mi vida- dice Elena, la cual se acerca a mí. — Creeme, que el mio tambien- le sonrió. — Este año escolar será interesante- dice mientras nos ubicamos nuevamente en la mesa. — Ten lo... Por seguro.
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