Daphne
Son las 6 p.m. Gracias a Dios se terminó mi turno, el día ha estado bastante movido y he conseguido bastantes propinas, me estoy preparando para irme cuando escucho a mi jefa:
—Toma Daphne tu sueldo y un poco más para tus ahorros.
—No, es necesario de verdad.
—Claro que si, por favor tómalo.
—Está bien muchísimas gracias.
Tomo el sobre, y la abrazo, después de unos minutos me despido de todos y salgo rápidamente, es tardísimo Amanda me va a matar.
Amanda es mi coreógrafa de ballet, ella es muy estricta es toda una bruja malvada, veo el reloj son las 6:15 p.m., así que decido tomar un Uber, cuando llegamos ya pasan de 6:30 p.m. maldición, voy a los vestidores me alistó y salgo.
Mi coreógrafa me ve con cara de querer matarme.
—Daphne si no vas a tomar esto en serio es mejor que renuncies y consiga a alguien más.
—Perdón será la última vez que pasa algo así.
—Ok, pero que no vuelva a pasar, y por cierto te quería comentar que te ves algo pasada de peso, debes bajar.
—No creo mi nutrióloga me dice: Que estoy en mi peso correcto, si bajo un poco más se me verían los huesos.
Veo que todos ocultan una risa, no debería de contestarle, pero no me voy a dejar, que quiere está bruja que me vea cómo calavera.
—Dejemos la charla estúpida, corran todos a sus posiciones, vamos a comenzar con el ensayo, que es tardísimo y tenemos demasiadas cosas que perfeccionar.
El ensayo va avanzando bien, hasta que Leo me tiene que cargar y es una de esas cargadas que tenemos que girar en el aire, pero cuando empezamos a girar me tira, doy un azotón fuerte en el piso, me quejo del dolor, Leo me ayuda levantarme.
—Perdón Daph, no fue mi intención no sé que me pasó.
—No te preocupes, estos accidentes pasan.
—Esto pasa porque estás demasiado pesada- dice Amanda.
Volteó a ver a la bruja con cara de odio, que le pasa, está como loca, que quiere que me vuelva anoréxica como ella, solo lo pienso; pero no digo nada.
—¿Puedes seguir ensayando Daphne?- Dice la bruja
—Claro.
Me encantaría decirle que no, pero no quiero que después me reclame que por mi culpa estamos atrasados.
Seguimos ensayando dos horas más, cuando terminamos estoy muerta, en verdad me duele mucho la espalda y los pies es por eso que no soy bailarina profesional, me encanta el ballet, pero no aguantaría tanto sufrimiento diariamente. Voy a los vestidores me cambio y cuando me quito las balerinas veo que uno de mis dedos está sangrando, me limpio con agua oxigenada.
—! Mierda, Mierda! Como duele— me pongo cinta.
Cuando salgo, se me acerca Leo y me dice:
—Toma esto es para el dolor.
Meda una pastilla y agua, me la tomo al instante
—Mil gracias eres el mejor—le doy un beso en la mejilla.
Leo es el mejor bailarín de Ballet que conozco, nos conocemos desde hace años, fuimos novios cuando teníamos 15 años, duramos un año, pero él se fue a estudiar ballet profesional a la Compañía Internacional de París, a veces creo que solo regreso a California para bailar conmigo, nunca me ha dicho eso, pero esa es la impresión que meda.
—En verdad no fue mi intención tirarte, he estado algo cansado, por favor no me odies.
—No fue tu culpa y escuchaste a Amanda fue porque estoy gorda.
—No le hagas caso a esa vieja bruja, tú así como estás eres perfecta y hermosa.
—Gracias, tu igual no estás nada mal.
Nos reímos y caminamos a hacia la salida.
—En verdad deberías pensar en ser bailarina profesional, eres muy buena y cómo dije muy hermosa serías un éxito en la compañía de París.
—No creo que eso pase, me encanta el ballet, pero no me veo como profesional, aparte por nada dejaría los postres
Nos reímos nuevamente, a Leo le entra una llamada y cuelga rápidamente.
—Daph me tengo que ir, tengo que cenar con mis padres, ya ves que desde que estoy aquí quieren pasar el mayor tiempo conmigo.
¿Tienes como regresar?
—Claro, no te preocupes voy a pedir un Uber.
—En verdad, yo puedo llegar tarde a cenar y te llevo a tu casa.
—En verdad no es necesario, ve y disfruta a tus padres.
—Ok, pero por favor me avisas cuando estés en tu casa.
—Ok, anda vete con cuidado.
Leo se despide con un beso muy cerca de mis labios y sale corriendo, tomo mi celular, pido un Uber, veo que este va a tardar 15 minutos, maldigo, me siento en una banca, que hay a fuera del estudio tengo hambre y estoy cansadísima, cuando veo el reloj son las 10:30 p.m., pues con razón estoy tan hambrienta, cuando reviso el celular veo que faltan 5 minutos, pero el chófer cancela el viaje, no puedes ser, solicito otro y veo que este va a tardar 30 minutos. —Este es el día que no hay Uber o que pasa-, decido no pedirlo y espero que pase un taxi, pasan como 30 minutos y sigo aquí.
—Hubiera pedido el maldito Uber.
Decido caminar a la estación de taxis que está como a 15 minutos, no quería caminar para no lastimar más mi dedo, pero no tengo otra opción, llevo caminando un rato cuando, escucho que me están pitando, volteó para ofender al tarado que me está pitando, pero cuando veo que es la camioneta de Sebastián, se acerca hasta ponerse a mi lado, bajan el vidrio y observó que es Anthony su mejor amigo:
—Daphne, ¿Qué haces a estas horas caminando sola? Anda sube te llevamos a tu casa; ¿Verdad Sebas que la podemos llevar?
Veo que Sebastián hace cara de pocos amigos.
—No, gracias en verdad no es necesario ya estoy por llegar a la estación de taxis.
—No seas tan orgullosa y súbete—dice Sebastián.
—No estoy hablando contigo y no gracias.
—Anda sube y disculpa a mi amigo, ya ves que es medio energúmeno, si no te llevo y se entera Pau que te deje aquí tirada y sola en la noche no va a querer ser mi novia.
—Déjala no pierdas tu tiempo.
Veo que están a punto de arrancar, cuando digo:
—Está bien.
Agachó la cabeza y me subo veo que Sebastián se ríe, me bajaría de aquí, pero por la caminata me dolió mi dedo y me empezó a molestar la espalda, estoy callada viendo la ventana, no quiero voltear a ver a Sebastián que de seguro se está burlando de mí cuando escucho que Anthony me habla:
—No me contestaste, porque estabas sola en medio de la calle.
—Salí del ensayo de ballet, el Uber me cancelo y decidí caminar hacia la estación de taxis.
—Es verdad que ya va a ser el evento de Ballet y ¿Cómo van?, ¿Qué bailarán este año? Debo confesar que no soy fan del ballet, pero verte a ti y Leo bailar es impresionante.
—Gracias, vamos bien cómo todo hay que perfeccionar detalles y bailaremos Romeo y Julieta.
Veo que Sebastián me mira fijamente y nuestras miradas se cruzan y siento un escalofrío, me preguntó: ¿Por qué alguien tan joven tiene la mirada tan fría? Enseguida me alejo de esos pensamientos y vuelvo a hablar con Anthony, cuando veo llegamos a mi casa, me bajo de la camioneta, les doy las gracias y Sebastián se queda callado, Anthony se despide, y me quedo observando cómo se van alejando.
Entro a mi casa, doy gracias a Dios por estar aquí me siento en el sillón y me quedo dormida, me despierta el hambre, en verdad no me levantaría si no tuviera tanta hambre, me levanto, camino a la cocina y me caliento algo que mi mamá me dejó, como, me quedo unos minutos sentada, recojo mis trastos, subo a mi cuarto y me baño rápidamente, salgo, me pongo mi pijama, bajo al cuarto de mi madre para buscar algo para el dolor del cuerpo, encuentro las pastillas, me tomo dos y me dirijo a mi cuarto, me acuesto, me duermo casi al instante.
Minutos después veo a Sebastián se acerca y me mira con deseo, llega hasta donde estoy, me toma por la cintura con fuerza, me empieza a besar con pasión y desenfreno, después el cuello, yo gimo de placer, una de sus manos bajan a mi trasero lo acaricia y una de manos suben hasta unos de mis pechos lo masajea, posteriormente lo aprieta, me dice:
—Daphne eres hermosa, sabes cómo me gustará estar adentro de ti.
Me despierto asustada agitada y excitada, y me digo — ¡Que fue esa mierda!