La noche llegó a su punto mas débil y con eso las responsabilidades salieron a flote, desperté a Agustín a eso de las cuatro de la mañana, necesitábamos irnos ahora si queríamos llegar a las puertas de la ciudad sin que nadie nos viera. A pesar de que el era una persona realmente perezosa no puso ninguna objeción y se levanto en cuanto lo llamé. Nos vestimos con ropa negra y decidimos salir a pie, hable con un amigo mientras este chico se bañaba en la noche para que nos dejará un par de caballos fuera de la ciudad y pudiéramos irnos a nuestro objetivo. —¿Es necesario levantarnos tan temprano? —Preguntó el chico a mi lado mientras miraba las casas con sus luces apagadas. —Tenemos que levantarnos antes de que salgan a buscarnos o sino despertaremos con armas apuntando a nuestras cabezas, b

