-Papá... Yo... Ehm... Esto no... -balbuceé. Yo nunca balbuceo- -Tranquila, Jemma. Hablaremos de esto luego. -se puso a inspeccionar la sala- Veo que compraste muchas cosas para el nuevo agente canino -sonrió al alzar un juguete para perro- ¿Dónde está? -Connan, saluda. -pensé que no iba a hacerme caso, como recién cuando quise que espantara a Kaidan, pero, por el contrario, se levantó del sillón y fue directo a papá- Maldito traidor. -murmuré- -Así que Connan, ¿eh? -acarició el hocico del perro- ¡Bienvenido a casa, muchacho! -expresó papá- ¡Sentado! -ordenó, pero Connan no le hizo caso alguno- ¡Ladra! -trató de vuelta pero nada- ¡Este perro ni esta siquiera entrenado! -se quejó- -Connan, ¡asústalo! -dije yo y el perro comenzó a gruñirle y mostrarle los dientes- Ya ves que si lo está...

