CAPÍTULO XII-1

2046 Words

Los remeros estaban ya en sus puestos cuando Laura y Lew Quayle llegaron al pequeño barco, guiados por un chicuelo harapiento que llevaba una antorcha encendida. Un hombre con una linterna se apresuró a salir a su encuentro. —No debemos perder la marea, señor Quayle— dijo a Lew. —Y no la perderemos— contestó el patrón, algo irritado. El hombre de la linterna miró a Laura con curiosidad y murmuró algo entre dientes. Uno de los remeros, sin embargo, no fue tan discreto. —Las mujeres en un barco son de mal agüero— gruñó. —Haré que vosotros os quedéis en tierra si escucho una palabra más— exclamó Lew, furioso. Tomó la mano de Laura para ayudarle a subir y añadió—, mi futura esposa nos traerá buena suerte. Os presento a la señorita Laura Ruckley, del Castillo Ruckley, donde viviré de ahora

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD