Ana Ana había preguntado qué criaturas de otro mundo, si es que alguna, se había encontrado Maddie, o había visto en su pequeño pueblo de Greenville, o en Beaver Cove, o en los bosques cuando vagaba en forma lobuna, o incluso en forma humana. Maddie había olido a varios machos renegados allá afuera en el bosque, aunque solo había visto a media docena en forma humana. En el propio pueblo había visto a algunos vampiros pasar de largo, sin que nadie se diera cuenta, y para completa sorpresa de Ana, aparentemente también se había cruzado con un par de miembros del Consejo Wolfen. Sabía quiénes eran por la ropa que llevaban y los pines en sus solapas: una cabeza de lobo negra con filigrana negra debajo. Mayormente veía siempre al mismo, un hombre alto con rastas negras, ardientemente atracti

