Ocean estaba andando en su bicicleta por el patio t*****o, jugando como siempre; pedaleó hasta Maddie y Zara para contarles todo sobre su primer día de jardín de infantes y los nuevos amigos que había hecho. Parecía que había tenido un día divertido. Austin y Sloan entraron caminando a su patio t*****o a las siete menos cuarto y Ocean corrió directo hacia él. “Austin.” Le sonrió hacia arriba. “¿Me trajiste una cuenta nueva?” le preguntó mirándolo directamente, tironeándole del pantalón, y Ana resopló. Claramente, Ocean sabía que él venía, y Ana probablemente le había dicho que hiciera eso. Tenía esa cuenta suya en el pelo, la había llevado durante años. “No lo hice,” comentó Austin, “y tampoco habrá más arrancar cosas de mi cabello.” Ana sí se rió esta vez, parecía que no podía contene

