Ana Maddi le estaba gritando a Ana desde la puerta de la casa que daba al patio, riéndose con emoción: "Ana, está caminando". La cabeza de Ana se giró de golpe; solo había estado afuera unos minutos, y Ocean había estado sentada en el piso jugando con sus juguetes, sin dar señales de querer levantarse e intentar caminar. Había pensado que estaba bien salir a colgar una tanda de ropa. Se dio vuelta y corrió hacia adentro para ver a su hija, y ahí estaba, dando pasos tambaleantes hacia Maddie; se lo había perdido, por estar haciendo una simple tarea doméstica, porque la mañana estaba clara y luminosa y se suponía que el día sería cálido. Ocean sonreía hacia Maddie, se detuvo y aplaudió, luego extendió sus bracitos hacia ella y dio otro paso, y luego otro. Hasta que tocó las manos que Mad

