Pero había podido oír a Maddie mandando callar a todos desde el momento en que salió del auto en el estacionamiento. Mantuvo la vista baja en su teléfono mientras rodeaba el frente del café, como si estuviera enviando un mensaje o buscando algo en internet, completamente ajena a lo que ocurría dentro. Empujó la puerta del café sin levantar la vista, pero dijo: "Ya volví". Tal como solía hacerlo cuando regresaba al café después de ir a buscar algo o de haber estado ausente por una u otra razón. Todos gritaron: "Feliz cumpleaños, Ana". Y estallaron serpentinas y lanzaron cintas hacia ella. Ana jadeó, sorprendida, y dejó caer su teléfono como si se hubiera asustado por todos ellos; luego los miró, con los ojos muy abiertos, y vio a Maddie estallar en carcajadas, aunque era muy gracioso; la

