Maddie Nunca antes se había encontrado con un lobo, macho o hembra, que no tuviera olor a manada y que tampoco fuera un renegado. Aquella joven Alfa que había estado hoy en el café y era joven, Maddie no creía que tuviera más de 16 años, no parecía realmente una adulta y sí parecía muy joven. Pero tenía a su loba al mismo tiempo. Era lo más inusual en el mundo lobuno que había visto hasta la fecha. No tenía sentido para ella ni para Tawny. Había olido a lobuna y su rango era fácilmente discernible para Tawny, claramente impregnado de sangre Alfa. Pero no de sangre pura; la chica medía apenas un metro setenta, y llevaba jeans y una camiseta ajustada. Tampoco tenía todos los músculos definidos de una loba de sangre alfa. Incluso las jóvenes recibían una ligera mejora. Las hembras solían v

