“¿Q…Qué?” tartamudeó. “No estás embarazada, pero dices que sí. Estás tratando de que te marque antes de la luna llena. Intentaste marcarme anoche antes de la luna llena.” “Y… yo no miento.” Jadeó, mirándolo hacia arriba. “Solo es temprano, Slade.” “Una loba embarazada huele diferente, adquiere otro aroma, normalmente dulce, y para el padre del cachorro es delicioso, irresistible.” La miró desde arriba, con dureza. “Yo no huelo nada.” Le gruñó y se apartó de ella de un empujón, salió de la habitación del dormitorio dando un portazo y se alejó de ella. Ella salió tras él al pasillo. “Te rechazaré cuando llegue la luna llena, Slade. Mataré a tu cachorro.” Le gruñó. Él se detuvo y se giró para mirarla. “Supongo que sufriré las consecuencias entonces, ¿no?” le dijo. No creía ni una palabra

