Ana también suspiró; ese era el único inconveniente del mundo wolfen creyendo que ellas eran humanas. El sexo, con lobos que encontrabas atractivos, no siempre iba a estar disponible para una chica humana. Y ahora sabían que ni siquiera el olor de la excitación de una podía delatarlas como wolfen. Maddie había creado el aceite de enmascaramiento perfecto. Aunque eso la dejó curiosa: si olían a humanas, entonces cuando llegara un Compañero, ¿realmente podrían detectarlo? ¿O no? No tenía idea. Se quedó sentada pensando en eso: sus aromas estaban enmascarados, y ellas parecían humanas. ¿Anularía ese aceite el olor del vínculo de compañeros? Pero, por otro lado, los lobos sí se emparejaban con humanos a veces. No había forma de saberlo por ahora. Solo si ella o Maddie olían a un Compañero, y

