Lo vio a él y a su Beta alejarse en el auto y resopló. “¿Por qué te dejé convencerme anoche?” “Porque querías, ¿por eso?” “¡Sí! Habría estado mejor simplemente fantasear con ese hombre, quedándome con mis propias imaginación.” murmuró Maddie. Ana la miró directamente. “Vamos, míralo de esta manera: ahora, cuando pienses en él, realmente sabes cómo es, tienes recuerdos con los que alimentarte.” “Mm, pero no la parte que yo quería.” Ana soltó una risita. “Esa todavía puedes imaginarla como quieras. Solo que ahora conoces lo previo, toda la parte divertida.” Maddie asintió; podía, supuso, verlo de esa manera. El hombre había sido atento, ella había disfrutado estar con él. Sus manos eran grandes, y esos dedos largos y hábiles. Había sido capaz de llevarla al orgasmo, y bastante rápido;

