Capítulo VI- Tristeza

1541 Words
Lucía me miraba expectante, tenía miedo de decirle donde trabajaba, que  le había mentido todo este tiempo, las palabras no salían de mi boca, Lucía apoyó una de sus manos en mi hombro y me observó detenidamente. -Entiendo si no te sientes bien diciéndomelo-suspiró-te has puesto pálida Nalia, iré por un vaso de agua. -No-agarró el brazo de Lucía antes de que se levantara-solo dame un minuto. Su hermana le miró un instante y volvió a su posición anterior. -Lucía..-le miró a los ojos-yo he estado trabajando..en una especie de prostíbulo-de inmediato su hermana puso sus ojos como platos, no le dejó hablar-es una especie, yo no..tengo relaciones con hombres, solo dejo que me miren cuando bailo para ellos. Lucía bajó su mirada. -Ahora entiendo varias cosas-suspiró-¿por qué lo has ocultado tanto tiempo Nalia? ¿pensabas que no podías confiar en mí? -No-le tomó sus manos-solo tenía miedo de que le pudieras contar a papá, yo acepté este trabajo porque nos estábamos viniendo abajo con las cuentas y el dinero, y créeme que allí no me molesta trabajar. -Nalia, entiendo que lo hayas hecho por nosotros-agarró sus manos-te has sacrificado y ninguno lo sabe, no pienso decírselo a papá amenos que tu quieras. -Gracias Lucía-una lágrima cayó por su mejilla-eres la mejor hermana. -Lo sé-rieron-ahora ve y duerme un poco. -Que duermas bien. -Nalia-miré a Lucía. -Solo ten cuidado ¿vale? -Claro- le sonrío. * Por la mañana las clases fueron con normalidad, Jasmín no había venido y me encontraba rezagada sentada en una de las bancas. Tampoco vi a Albert, suponía que no habría sospechado nada de lo que pasaba entre su madre y yo, y por alguna razón eso me hizo sonreír. La siguiente clase tocaba con Julianne y aunque sabía que ella no quería nada conmigo no significaba que no pudiese comérmela con la mirada. -Buenas tardes chicos-entró con una gran sonrisa-hoy harán un trabajo en parejas vale, si alguien se encuentra sin una con gusto seré su pareja. Sonreí, al parecer yo era la única sin pareja y Julianne no tardó en verlo. Desvió la mirada apenas mis ojos dieron con los suyos. Se quedó un rato mirando hacia otro lado hasta que me hizo un gesto para que me acercase a ella. -Bueno, tengo algunas cosas que hacer así que solo por esta vez puedes escoger alguna pareja y hacer el trabajo con ella, ve. -Pero usted dijo que quien no tuviese pareja tenía que hacer el trabajo con usted ¿no? -Nalia quiero que me acompañes a buscar unos textos-y sin más dio media vuelta y salió. La seguí a los pocos segundos, caminamos derecho y luego subimos un piso, al parecer Julianne tenía su propia oficina. -Nalia, te lo he dicho una vez y espero que esta sea la última-suspiró-tu y yo no debemos tener nada, creo que te dejé en claro eso hace unos días, se que debo tratarte como a las demás pero contigo han pasado algunas cosas por las que es mejor no hablar, ni menos aquí en la escuela. -Con cosas te refieres a ¿tú gimiendo debajo de mí hace dos días?-comencé a acercarme- o mejor ¿tu y yo besándonos en mi trabajo? ¿o tu yendo a mi trabajo para algunos toques? Julianne bajó su mirada y yo aproveché para acercarme un paso más. -Ya te he dicho que está será la ultima vez-miró hacia mí-hace un día dijiste que no pasaría nada más si yo no quería ¿o no cumples tus promesas? Tenía razón, yo había prometido cosas que quizás no podía cumplir, viendo mi derrota agarró una de mis manos. -Nalia..-me acerqué un tanto más a ella-yo no quiero que cada vez que estemos en clases no pueda hacerla como se debe porque me estés mirando pervertidamente o acercándote demasiado a mi, quiero tener una relación normal de alumna y profesora como las demás, no justifico lo que he hecho, pero tampoco seguiré haciéndolo, y tengo tu promesa así que en verdad, espero que esto no vuelva a suceder nunca más. Esta batalla la había perdido, pero la guerra aún no. Volvimos a la clase con algunos textos y me uní a la primera pareja que encontré ¿quería que me alejase? Entonces lo haría, pero ella volvería a ceder, lo intentaría. El día finalizo sin nada más que un poco de rabia en mi interior por no poder hacer nada más que cruzarme de brazos y esperar a que ocurriese algo. Antes de salir Albert tomó una de mis manos y me sonrío, yo le devolví la sonrisa extrañada. -Lo siento-susurro-yo quería..invitarte a.. -¿a qué?-se me agotaba el tiempo para ir al trabajo. -hay..una fiesta a unas manzanas de mi casa, es un primo mío que celebra su cumpleaños y yo me preguntaba..si tu quisieras ir conmigo? Mi respuesta inmediata era un no, pero la luz vino a ni cabeza ¿si yo iba a esa fiesta? ¿significaba que debería dormir en su casa? Y Julianne estaría ahí, sin quererlo Albert me había traído una oportunidad de oro. -Claro-le sonreí-me encantaría- pero..-puse cara lastimosa-yo vivo mas lejos y me costaría.. -Puedes dormir en mi casa, mamá no tendrá problema. -Vale, gracias-me despedí de un beso en su mejilla y comencé a idear un plan. * Otro día llegó y con ello mis esperanzas de que Julianne babeara por mí, así que le pedí a Jasmin que me acompañara a comprar un tanto de ropa para la fiesta. -Claro-sonrió-podemos ir luego de clases ¿no? -Yo..no puedo-volví mis vista a Julianne que se hallaba hablando con Albert-sabes que tengo trabajo y si no fuera importante no te pediría que faltásemos a la escuela mañana para ir de compras. -Nalia, sabes que si nos descubren tendremos problemas.. -Lo sé-suspiró-pero te considero una de mis amigas Jasmín, y no quiero ir sola de compras, piensa que lo haces por una amiga, yo luego te devolveré el favor. Jasmím tardó un tanto en aceptarlo pero quedamos en hacerlo mañana y no podía contener mi alegría. Lo primero que hicimos fue visitar tiendas juveniles, pero ningún conjunto me parecía adecuado para lo que traía entre manos. Jasmín llegó con un vestido n***o y un poco apretado a la cintura, llegaba hasta mitad de muslo y se podía ver mi escote salir de la tela. -Te queda estupendo-modelé para Jasmín-¿irás a alguna fiesta? -algo así, pienso utilizarlo con un buen fin-Jasmín se sorprendió pero no dijo nada, compré un par de vestidos parecidos al primero y nos fuimos a una tienda de maquillaje, aparentemente yo no sabía absolutamente nada de embellecer mi rostro, así que Jasmín y la señora de la tienda me ayudaron a poner algunas capas de base y rubor, a delinear mis cejas y ponerme un sutil pintabocas. -Te ves estupenda Nalia-Jasmín sonreía-hasta pareces modelo. Me sonrojé con tanto alabo, pero al final del día ambas nos encontrabámos agotadas y yo debía volver al trabajo. -Nos vemos mañana Jasmín-le sonreí-gracias por acompañarme, te debo una. -No hay de qué Nalia-me dio un abrazo-nos vemos mañana. Los días pasaron rápidos, me encontraba ansiosa de lo que pudiera suceder, de que mis planes dieran frutos. * -Mamá no ha tenido problema en que duermas en casa-Albert me había ido a recoger a la escuela, era sábado y ya estaba siendo de noche. Le sonreí tímidamente, habíamos quedado un par de horas antes de la fiesta para ir a vestirme a su casa, llevaba mi vestido n***o y maquillaje en mi bolso, así que Albert no podía sospechar nada. -¿Qué hiciste por la mañana?-íbamos en el autobús. -eh..pedí el día libre en el trabajo así que estuve estudiando biología. -Oh, qué bien-miró por la ventana-yo estuve con mamá preparando la comida. -¿en serio? -sí, me agrada cocinar-me sonrío-probablemente sea chef en un par de años más. -Espero que lo logres-le sonreí. -¿y tú? ¿Qué quieres estudiar más adelante?-íbamos bajando del autobús. -No lo sé, y tampoco quiero saberlo. Albert me dirigió una mirada de curiosidad, continuamos en silencio hasta llegar a su casa. -Pasa, mis padres no están. -¿a sí? -Sí, fueron al cine o algo así-sentí una punzada de envidia. -ah vale Pasamos un tiempo hablando de cosas variadas hasta que le dije que debía cambiarme. -Claro, ve a mi habitación-cogí mi bolso y caminé por el pasillo no sin antes echarle un vistazo a la habitación de Julianne. Eran las nueve pm y me encontraba nerviosa, el vestido caía por mis caderas y mi había puesto un maquillaje sutil. -wow Albert me recibía también arreglado con un par de jeans y camisa. -¿wow qué? -Te ves..hermosa-continuaba mirándome. -Gracias-bajé mi mirada-¿tus padres aún no vuelven? -No-suspiró-no creo que lleguen tampoco. -vaya Pero justo en ese momento la puerta fue abierta y una Julianne sonriente entró, no pareció notar nuestra presencia hasta que su esposo nos saludó. -Hola chicos-Julianne subió su mirada hacia la mía, luego bajó sus ojos hasta mis cuerpo y quedó estática. Albert y su esposo miraron a Julianne, quien no decía nada y continuaba con su mirada pegada a la mía. Me limité a sonreír.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD