CAPITULO 30 Uno de los Alfas, de mayor edad, frunció el ceño. —Hay algo, Alfa Marco, que no acabo de entender. ¿Por qué el Alfa Neriam tendría que ceder parte de su señorío a un consejo? Dígame algo… ¿qué Señor del Norte alguna vez lo ha hecho? El silencio cayó como una losa. Era cierto. Históricamente, el Señor del Norte gobernaba sin dividir su autoridad. Entonces, ¿por qué exigían algo que nunca se había pedido antes? ¿Por qué solo Neriam debía demostrar equilibrio compartiendo su poder? Marco percibió el momento exacto en que la conversación comenzaba a inclinarse. —Siempre el Señor del Norte ha sido un hombre firme, que no se deja llevar por emociones —continuó con voz grave, dejando que cada palabra pesara—. En cambio, ahora dependemos de una mujer. Y todos aquí sabemos que la

