CAPITULO 9 Pasaron tres días y Neriam aún no había recibido una solicitud formal de combate. La espera comenzaba a incomodarla. No porque temiera al desafío, sino porque sabía que no habían venido a negociar. Quien acampa frente a las fronteras del Norte no lo hace por cortesía. La sala del trono estaba en completo silencio cuando Neriam tomó asiento. Los miembros del consejo, los ancianos y sus alfas permanecían atentos. -Mi señora, el campamento está listo. Nuestros hombres vigilan la frontera y todos los guerreros están listos por si nos quieren atacar de nuevo —dijo Ronal, avanzando un paso. Neriam asintió lentamente. -Perfecto. Tengo el presentimiento de que el desafío no tardará, pero no creo que por ahora vengan a atacar nuestro territorio. Solo traen soldados para tener te

